Diario de Navarra, 19 de octubre de 2008
Continúa la serie de entrevistas con personas del mundo de la economía sobre la crisis. El catedrático Francisco Cabrillo estuvo en Pamplona invitado por Institución Futuro.

Antes que decir que ve bien una medida intervencionista, opta por el “no estoy seguro de que sea algo negativo”. Lógico en una persona como Francisco Cabrillo Rodríguez (Santander, 1950), catedrático de economía aplicada por la Universidad Complutense, presidente del Consejo Económico y Social de Madrid y, sobre todo, defensor de la cabeza a los pies del liberalismo económico. Tanto que, aunque considere que no puede no estar mal que el gobierno entre el capital de los bancos, (ojo, sólo a corto plazo), lo argumenta diciendo que es, en todo caso, consecuencia de un modelo que está excesivamente regulado. Cabrillo estuvo en Pamplona, invitado por Institución Futuro.
Planes de salvamento, compra de acciones de la banca, es decir, nacionalización de la banca… ¿Sigue usted defendiendo el liberalismo económico?


Claramente. No tengo la menor duda, lo defiendo porque creo que el origen fundamental de esta crisis está en una mala gestión por parte de entidades públicas, especialmente, de los bancos centrales. Hemos tenido una política monetaria muy expansiva y la Reserva Federal Norteamericana y, en grado algo menor, al Banco Central Europeo, han creado unas distorsiones de los tipos de interés que han llevado a inversiones disparatadas. Unos tipos bajos han incentivado inversiones de empresas y compras de casas que, cuando han subido, han dejado de ser rentables.


Pero muchos no hubieran podido comprarse casa sin tipos bajos, con el precio de la vivienda.


A ver, los tipos de interés han sido un incentivo muy grande para comprar. Lo que habría que preguntar es por qué la vivienda estaba tan cara, y lo está por el sector público, porque se ha producido una enorme demanda y porque se pensaba que iba a seguir subiendo siempre. Eso ha pasado siempre, hasta con las tulipanes he Holanda. Esto ha pasado siempreUna parte del coste de la vivienda viene por la repercusión del suelo. Poder construir no tendría que depender de que me declaren ese suelo urbanizable sino que habría que establecer unas condiciones generales y que uno pudiera construir en su suelo, a no ser que haya requisitos especiales.


Volviendo al principio, ¿no es necesaria la regulación?


A corto plazo había que hacer algo porque había una gran desconfianza.


Eso, ¿no se llama intervencionismo?


Sí, estoy de acuerdo en que hay que intervenir para arreglar la crisis que ha creado el propio intervencionismo. Pero lo que habría que ver es cómo se plantean estos planes. Lo que me produce una gran preocupación es que se está dando al gobierno arbitrariedad absoluta para manejar hasta 150.000 millones de euros, el 15% del PIB, una cantidad que se va a manejar discrecionalmente. Esto es, cuando menos, peligroso.


Ya, pero dice que hay que intervenir.


Es que ahora hay que dar confianza al mercado…


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