Desde el pasado miércoles se celebra en la ciudad suiza de Davos la reunión anual del Foro Económico Mundial En este encuentro, que consta de más de 244 actos, entre conferencias, seminarios, mesas redondas y talleres, participan 2340 personas, de las que cerca de la mitad son líderes políticos y directivos de grandes compañías. De ser un evento restringido ha pasado a convertirse en una rueda de celebridades, en la que personajes destacados de la vida pública intentan hacer su aportación a la mejora del mundo. Ayer, Bono, el cantante de U2, anunció una novedosa iniciativa para cooperar con causas humanitarias a través del consumo de determinadas marcas. Hoy, Bill Gates anuncia la creación de un fondo para combatir la tuberculosis en el mundo. A lo largo de los días se sucederán anuncios como éstos. Pero más allá de la gigantesca operación de relaciones públicas que constituye el Foro de Davos, en él se lanzan ideas de interés. La más destacada es, probablemente, la que constituye el lema de la reunión, El imperativo creativo.
En palabras del Presidente del Foro, Klaus Schwab, "las premisas, herramientas y sistemas que hemos utilizado para tomar decisiones en la última década son inadecuadas. Hay que desarrollar nuevas capacidades". Considera que aunque las perspectivas para el 2006 son buenas, existen problemas en el horizonte para cuya solución se necesita un enfoque más creativo. Para lograrlo, piden a los empresarios y a los ciudadanos que se comprometan con los problemas del mundo y no dejen toda la responsabilidad en manos de los políticos. "Los empresarios se hallan en una posición privilegiada para ayudar a solucionar los retos de la globalización". Se supone que algunos de los ejemplos que hemos mencionado al principio son muestra de una aproximación más creativa a los desafíos de la pobreza, el medio ambiente y el desarrollo. Desde nuestra posición aquí en Navarra, bien podemos plantearnos aplicar la misma filosofía.