Carlos Espinosa de los Monteros inauguró el ciclo de conferencias “Respuestas ante la crisis” que ha organizado Institución Futuro Think Tank Independiente con la colaboración de Diario de Navarra, CEN y Canal 6 Navarra.
El ponente, que comenzó condenando el atentado de Santoña y solidarizándose con las fuerzas armadas y con todos los afectados por el terrorismo, empezó por referirse al título de la conferencia -“Ante la crisis, ¿ha hecho el Gobierno sus deberes?”- y dijo que si hiciera caso al mismo tendría que ser muy breve y clausuraría el acto “con un monosílabo: no. No ha hecho nada” para paliar la crisis.
Afirmó que la economía española acumulaba desequilibrios importantes que “se han agudizado cuando han venido huracanes de fuera”: la subida de los precios de las materias primas, las hipotecas subprime y el derrumbe de muchas instituciones financieras.
Opinó que, frente a esta realidad, el Gobierno “ha optado por la estrategia de Don Tancredo”: ha cometido un “error de diagnóstico”, ha planteado que “los males vienen de fuera” y ha actuado “por detrás de los acontecimientos”. Criticó al Gobierno por haber fallado “de buena fe o de mala” al no detectar la crisis y por no haber informado, “más bien ha tergiversado para minimizar la crisis”. Añadió que el Gobierno tiene que “proponer unas medidas que no van a solucionar todos los problemas pero pueden hacer que la crisis sea más llevadera y que sea más corta en el tiempo”.
Propugnó que lo primero que hay que hacer es “recuperar la confianza de los agentes económicos; además, hay que asumir que “es necesario un ajuste en la economía”, acostumbrarnos a que “la energía es cara y seguimos siendo enormemente dependientes del petróleo”, reducir el flujo migratorio, etc.
Entre las medidas concretas que propuso se encuentran una política que arranque de la austeridad en el gasto y el estímulo a la actividad, reducir en cinco o seis puntos el impuesto de Sociedades, reducir las cargas a las empresas y estimular la contratación, subir el IVA (es más bajo que en algunos países europeos), y una serie de reformas estructurales como poner en marcha un programa nuclear, flexibilizar el mercado laboral, facilitar la contratación a tiempo parcial, facilitar el despido, replantear la negociación colectiva, liberalizar el suelo, la distribución comercial y los horarios, etc.
En cuanto a Navarra, dijo que le parecía “una región muy equilibrada” y “preparada para resistir los embates”. Lo que puede hacer es “apostar por cosas que tengan un presente limitado y un futuro prometedor”. Y concluyó afirmando que “si yo fuera gobernante del país, me preocuparía poco el futuro de Navarra”.