Hasta el momento había pensado que este tipo de juegos tenían un carácter más recaudatorio que de control, y su funcionamiento tenía mayor éxito en países en desarrollo en los que la emergente construcción del término de ciudadanía nacía unido a la adquisición de derechos y deberes fiscales. Sin embargo, el otro día me hice eco de esta noticia en El País en donde me sorprendía ver cómo Portugal se unía al “carro” de este tipo de juegos anti fraude.
¿Hasta qué punto estas iniciativas realmente elevan la conciencia fiscal? ¿Consideráis que una lotería fiscal en España tendría éxito en su objetivo por educar fiscalmente a sus ciudadanos en la necesidad de pedir la factura como parte de las obligaciones ciudadanas? En el blogsalmon reflexionaban hace unos días sobre el mismo tema aludiendo a la más que conocida pregunta en nuestro país para determinados servicios y gremios: “¿con IVA o sin IVA?” que seguro que a todos los españoles nos resulta muy familiar.
Este tipo de iniciativas me recuerdan a ésta desarrollada por el Ayuntamiento de Pamplona hace un par de años en la que se intentaba “incentivar” al reciclado a cambio de entradas de cine. Sin embargo, la medida tuvo que ser derogada unos meses después por la picaresca de los ciudadanos (cortaban los envases para que la máquina contabilizara más y así conseguir más puntos). Y yo me pregunto, ¿realmente los ciudadanos pamplonicas reciclarán más que otras ciudades españolas tras el desarollo de esta iniciativa?
Desde mi punto de vista, este tipo de iniciativas puntuales no son recomendables para mejorar la conciencia fiscal (o medioambiental como el caso de Pamplona) de los ciudadanos a largo plazo logrando así mayores tasas de cumplimiento fiscal voluntario. Se trata de medidas eminentemente recaudatorias que influyen de manera negativa sobre los contribuyentes puesto que se les da incentivos por acciones que debieran ser obligatorias y enseñadas por medio de una adecuada educación fiscal que ponga los cimientos de una sólida cultura tributaria nacional. ¿Cuando se les deje de dar incentivos por pedir esos tickets, lo seguiran haciendo o ya no les interesará por no recibir nada a cambio?
Sin embargo, y para finalizar, pongo sobre la mesa el ejemplo de otro tipo de “lotería fiscal” desarrollada por Costa Rica que sí me parece que puede tener una mayor repercusión sobre la lucha contra el fraude, y aún más importante, sobre la conciencia fiscal de los ciudadanos. Se trata de incentivar al uso de las tarjetas de crédito y débito sobre todo para aquellos sectores económicos en donde se detecten mayores niveles de fraude. ¿Creéis que esta iniciativa sí sería interesante en España o no estáis de acuerdo conmigo?