Diario de Navarra, 23 de octubre de 2007
Emilio Huerta, Director del Centro para la Competitividad de Navarra (CCN)
Los resultados alcanzados por la economía navarra en los últimos diez años han sido muy favorables. La renta per cápita ha crecido en el periodo 1995/2005 a una tasa media anual muy próxima al 6%. En el pasado trienio la economía mostró tasas de crecimiento de su producto interior bruto superiores al 3%. Por sectores, la construcción ha sido el sector más dinámico (5,2%), seguido de los servicios (4,5%), la industria (2,4%) y la agricultura (0,4%).

Este crecimiento ha venido acompañado de una notable creación de empleo: la tasa de paro ha disminuido del 8% en 1999 al 4,58% a finales de 2006. Esta evolución positiva ha colocado a la Comunidad foral en el grupo de cabeza de las regiones europeas; en concreto, Navarra se encuentra entre el 16% de las regiones europeas con mayor renta per cápita. Pero, al comparar la evolución de los principales indicadores de nuestra economía con las regiones europeas más prósperas, se detectan algunas debilidades significativas. Así, en un estudio reciente sobre la Innovación y Productividad presentado por el Centro para la Competitividad de Navarra, se comparaba nuestra Región con un grupo de 97 regiones europeas seleccionadas por su mayor dinamismo de la UE-25. El análisis realizado revela que, si la economía navarra quiere situarse al nivel de las regiones líderes de Europa, debe aumentar notablemente su nivel de productividad, tanto en su magnitud absoluta como en su ritmo de mejora. La productividad es la variable que diferencia claramente la capacidad de crecimiento de las regiones más dinámicas y competitivas de la de Navarra.
La prosperidad depende de la productividad con la que una región utiliza su capital, recursos humanos y sus factores naturales. Esta productividad viene condicionada por la conducta de sus empresas y la calidad del medio empresarial y social. Sin mejoras en la microeconomía de una región, ésta, tarde o temprano, tendrá dificultades para incrementar su crecimiento y mejorar el empleo.

Si analizamos la evolución de las variables que contribuyen al crecimiento de la renta per cápita regional constatamos lo siguiente:

– Una de las ventajas más importantes de la economía Navarra con respecto a las regiones más prosperas se debe a la evolución de la tasa de ocupación. La incorporación de la mujer al mercado laboral ha contribuido positivamente a la mejora de la ocupación.

– La tasa de actividad pasó en el periodo 1999-2002 de ser un factor que limitaba el crecimiento, a ser una ventaja para Navarra. La alta tasa de crecimiento experimentada apunta a un rejuvenecimiento de la población derivado del incremento de la inmigración.

– La intensidad del trabajo (número de horas de trabajo al año por empleado) es uno de los elementos que más ha contribuido a mejorar la posición económica de Navarra. El diferencial positivo de horas trabajadas en Navarra representa una ventaja para nuestra economía .

– La productividad. Éste ha sido el principal factor de freno al crecimiento de la economía navarra en el periodo analizado. Además, el déficit de productividad aumentó entre 1999 y 2003.

El diagnóstico ofrecido permite concluir que el crecimiento de Navarra en los últimos años se ha basado fundamentalmente en variables de empleo e intensidad del trabajo, mientras que la evolución de la productividad ha actuado como un notable lastre. La productividad por hora en la Comunidad foral se encuentra todavía alejada de la obtenida por las regiones europeas más desarrolladas. Además, no se consigue reducir la brecha que las separa.

Teniendo en cuenta que la productividad está ligada al esfuerzo de innovación de las empresas, esto nos advierte de ciertas debilidades del entramado empresarial navarro y del entorno regional. Además, sugiere que las empresas navarras deberán hacer un esfuerzo importante en el ámbito de la innovación tecnológica y organizativa si quieren reducir su diferencial de productividad con sus competidores. Por otro lado, hay que mejorar el entorno microeconómico e institucional de la región. Por ello, cuestiones como cuáles son los factores clave para estimular el crecimiento en una economía avanzada, cómo incrementar la presencia de sectores afines competitivos o cómo desarrollar estrategias sofisticadas en las empresas para mejorar su ventaja competitiva son aspectos claves sobre los que hay que incidir. La mejora de la competitividad de nuestra región es una carrera de fondo, no un sprint. Conseguir un impulso continuado en la mejora de la productividad de Navarra es uno de los retos más difíciles a los que nos enfrentamos, pero nuestra prosperidad futura depende de ello.