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La sanidad pública navarra a duras penas resistirá tres legislaturas seguidas de gobiernos de progreso. La calidad del servicio se deteriora por momentos. Esto es algo que no sólo delatan cifras como el imparable aumento de las listas de espera, sino que van percibiendo poco a poco en muchos ámbitos todos los usuarios.

Podría pensarse que el deterioro de la sanidad pública es resultado de una falta suficiente de gasto, pero lo cierto es que por el contrario el gasto público en sanidad sigue creciendo y creciendo. ¿Para qué gestionar mejor si se ha conseguido que el ciudadano normalice pagar más impuestos en el nombre de la sanidad en vez de exigir que se gestione mejor la sanidad? Las subidas de impuestos en nombre de la sanidad o la educación no se cuestionan, por tanto el recurso del que el mal político echa mano en primer lugar es la cartera del contribuyente. La mitad del problema que tenemos es la mala gestión, pero la otra mitad la sumisión pastueña del contribuyente navarro y español.

Una consecuencia inmediata de todo lo anterior es la imparable subida de los seguros médicos privados en Navarra. Al final la privatización de la sanidad pública será esto, ofrecer un servicio tan mediocre o tan fuera de plazo que todo el mundo tenga que hacerse un seguro privado. El que pueda hacérselo naturalmente, y todo el mundo que se lo haga pagando además del segro los impuestos para la sanidad pública.

El aumento de los seguros privados en Navarra resulta particularmente llamativo porque hace poco años tener un seguro privado en Navarra era algo básicamente innecesario, por lo bien que funcionaba la sanidad pública. Por otro lado, podríamos pensar que lo que la gente responde en una encuesta o escribe en una red social puede ser malintencionado, exagerado o insincero, pero la gente no se hace un seguro privado y lo paga de su bolsillo sólo por hacer quedar mal a Chivite o por molestar al gobierno. Esto es un síntoma de que la sanidad pública en Navarra se está resintiendo gravemente por la mala gestión del cuatripartito. Los medios que tanto se escandalizaban si aparecía un pelo en la sopa en un menú del Complejo Hospitalario ahora guardan silencio.

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Como colofón a todo esto sólo falta que el gobierno central se ponga a perseguir los seguros médicos privados. Nos encontraremos, si esa persecución tiene éxito, con que un sistema que ya está al borde del colapso con los usuarios actuales tendría que asumir además con los mismos recursos todos los pacientes que actualmente esta atendiendo la sanidad privada. Un plan sin fisuras, como se suele decir en estos casos.