Diario de Navarra, 12 de diciembre de 2010
Desayuno Coloquio en Foro Europeo con la participación de José Javier Olloqui y Ana Yerro
¿Por qué pese a la reducida oferta de empleo, antes de ser contratado, un joven de 22 a 25 años pregunta si se trabaja el viernes por la tarde antes de aceptar un puesto de trabajo? Sencillamente porque se trata de otra generación repleta de talento, pero con unos códigos y valores de compromiso distintos a los conocidos hasta ahora, indica José Aguilar López, Catedrático del Área de Comportamiento Humano en Foro Europeo y vicepresidente de la Asociación Internacional de Estudios sobre Management.

En un desayuno coloquio bajo el título de Los jóvenes y su compromiso en la empresa. Nuevas generaciones, nuevos valores, y ante un grupo de invitados expertos en Recursos Humanos, el profesor Aguilar subrayó la injusticia de atribuir a los jóvenes "un compromiso inferior a los de las generaciones anteriores porque el suyo es un compromiso diferente", por este motivo "si una persona perteneciente a la generación del baby-boom se plantea atraer a un joven por las mismas motivaciones que le atraían a él está perdido".

Autor de La gestión del compromiso, para José Aguilar "hoy el compromiso es un bien escaso y, por tanto, las empresas que lo cuidan, tiene esa ventaja competitiva respecto a los demás", pero sin olvidar que los niveles de compromiso y su interpretación cambian según la generación. "Compromiso expresa establecer condiciones de los comportamientos futuros a través de las decisiones del presente", indica.

Así es la generación "Y"

¿Cómo es la llamada generación "Y" , la que finalmente tomará el relevo en las empresas? ¿Qué valores se identifican en los jóvenes? "La familiaridad con la incertidumbre es el primer valor. Mientras la generación anterior ha vivido entornos familiares y de empleo estables, para la generación "Y", una ruptura de relaciones de los padres es más trivial que para nosotros. Se sienten menos atados al futuro", opina. En segundo lugar: renuncia al sacrificio. "Que no quiere decir renuncia al esfuerzo, porque el sacrificio es algo que realizas sin pensar en una recompensa. ¿Podemos pedirles que se sacrifiquen por la empresa? Muy difícil", estima José Aguilar "porque demandan una recompensa instantánea. Si están dispuestos a esforzarse por recompensas inmediatas, cuando antes los trabajadores que conocemos se esforzaban por su empresa pensando en que iban a ser recompensados en el futuro". La tercera característica es el rechazo de la explotación y del desarraigo entendido como poca disposición a abandonar su ciudad. y su ambiente.

Y en cuarto lugar: aprecio por la conciliación. "Entienden que lo inteligente consiste en desarrollar todas las dimensiones de la vida comenzando por la personal. Su idea es no renunciar a su vida personal y, por consiguiente, las empresas que ofrezcan este valor disfrutarán de una capacidad de atracción altísima. Es como si la generación "Y" significase trabajo y relación personales y las generaciones anteriores tuviesen que elegir entre las dos opciones. Es una generación que va a entrar más tarde al mercado de trabajo y va a salir más tarde".

En otro orden de temas, pese a que la actual situación delata que prácticamente nadie abandona la empresa y que se reducen las bajas por enfermedad, Aguilar apunta la necesidad de medir la rotación oculta, es decir, "la gente no muy contenta que se iría de la empresa en grupo si el mercado laboral fuera más dinámico", porque, pese a todo, "puede surgir un momento que gente descontenta pueda marcharse en bloque por lo que las compañías deben tener presente una activación constante del compromiso". El ponente recordó que si bien resulta difícil que la última generación que llega al mercado laboral se comprometa con una empresa sí se compromete en cambio con una red o con un proyecto.

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