– Algunos sectores dicen que el capitalismo democrático puede crear pobreza, ¿cree que las medidas liberales que se pueden aplicar en Francia aumentarían la distancia entre países pobres y ricos?
– Una de las ideas fundamentales que defiendo en este libro es que el capitalismo democrático ayuda a los países pobres a salir de la pobreza y en el libro resumo las ideas de Xala i Martín, el economista catalán, que estudia la estadística de lo qué ha pasado con los pobres en el mundo a lo largo de los años de 1975 a 2000. En esos años la población mundial aumentó aproximadamente en 1.000 millones de personas, sin embargo, el número de personas pobres disminuyó en 400 millones de personas.
– ¿Cuáles son las causas de que haya menos pobres en el mundo?
– La tendencia a la baja del número de pobres se debe, sobre todo, al libre comercio internacional y a la mayor importación de capital en los países pobres, especialmente en la India y China. Ése es el primer efecto, los países pobres si tienen un estado que no sea corrupto, mejoran con el libre comercio y la importación de capital. En segundo lugar, en los países avanzados la competencia de los pobres hace que algunos salarios no suban tan deprisa como subían.
– Entonces, ¿por qué existe tanto recelo a extender ese capitalismo democrático?
– La resistencia del capitalismo democrático en los países ricos se debe a que no quieren competencia de los pobres. En resumen, el capitalismo democrático mejora claramente la situación de los pobres y supone una mayor competencia para los trabajadores de los países ricos.
– Pero, ¿la libertad de comercio entre EEUU y Europa beneficiaría sobre todo a las grandes empresas?
– No lo creo, beneficiaría sobre todo a las pequeñas empresas. Las grandes empresas ya se instalan en EEUU y la Unión Europea. Al final, estas grandes corporaciones son capaces de saltar las barreras establecidas por aranceles y reglas administrativas. IBM o Microsoft no tienen dificultad para entrar en el mercado europeo. Son los pequeños los que cuentan con más facilidades de vender en otro mercado, conseguir servicios y salir beneficiados con una reducción de las barreras especialmente no arancelarias.
– ¿Cree que el liberalismo y la práctica democrática están reñidas?
– Pueden a veces chocar, especialmente cuando la práctica democrática no respeta las minorías o en una práctica se dan especiales beneficios a grupos de interés. Si la práctica democrática consiste en usar el voto para limitar o interferirse en la libertad económica, entonces el liberalismo y la práctica democrática no son compatibles. Si el poder concedido al gobierno en unas elecciones generales se usa, no para establecer unas reglas justas para todos, sino para favorecer a unas empresas determinadas, entonces el uso del poder democrático atenta contra la libertad individual.