La gestión de calidad hace tiempo que se ha implantado en el mundo empresarial como un elemento más en la organización. De hecho, rara es la entidad que no posee algún sello de calidad como el ISO 9001 y 14001 o el Modelo de Gestión EFQM, distinciones que avalan a las organizaciones que cumplen con los criterios de protección medioambiental o cuyas instalaciones desempeñan la funcionalidad adecuada. Esta preocupación por la gestión de la calidad no es sino el esfuerzo que las compañías desempeñan para hacer frente a la dura competencia del mercado. Sin embargo, la calidad de las empresas va de la mano de la calidad de sus empleados.
Gestionar el talento del equipo humano que compone una organización es, por tanto, preocuparse por uno de los mayores activos la empresa: sus empleados. La aportación de éstos a la cuenta de resultados será proporcional a la gestión de la motivación del equipo humano de una organización. Así, gran parte del balance de una compañía dependerá de que ésta posea un equipo positivo, comprometido con la entidad y satisfecho con su labor para poder cumplir con los objetivos propuestos. Según declara en Expansión Carlos Torres, director del área de gestión de desarrollo de personas de Caja Madrid, “buenos ambientes de trabajo repercuten en unos resultados mejores”. En este contexto, la consultora Matchmind ha desarrollado otra fórmula parecida a los sellos de calidad, pero que atiende al buen hacer de las plantillas de las empresas. Este certificado, Investors in People, sirve como método para evaluar el retorno en la inversión en los profesionales y en la formación necesaria que requiere el cliente. Esta nueva tendencia, la de empleados con sello de calidad, apunta que las empresas comienzan a valorar a sus profesionales como el activo más importante.