Ahora que las carreteras se llenan de coches en “operaciones salida/retorno”, un artículo de la Wharton en la Universidad de Pensilvania recoge un interesante debate sobre las diferencias en el tiempo que los europeos y los americanos destinan a las vacaciones. Mientras que los americanos disfrutan en término medio de cuatro semanas de vacaciones al año (trabajando más horas incluso que los japoneses), la media en Francia llega a las siete semanas y a ocho en Alemania. Una primera posible explicación es de tipo social. Los europeos prefieren disfrutar de más tiempo libre y los americanos disponer de más dinero para tener un mejor coche o una casa en la costa (aunque no tengan tiempo para usarla). Los largos periodos de vacaciones son más aceptados socialmente en Europa que en Estados Unidos donde, incluso estando de vacaciones, los trabajadores no llegan a desconectar. Otra explicación es el diferente papel de los sindicatos y los convenios colectivos. En Francia y Alemania, nueve de cada diez trabajadores se acogen a un convenio colectivo mientras que en Estados Unidos son dos de cada diez. El mayor peso del sindicalismo en Europa se traduce por tanto en mejores condiciones laborales.

Los expertos apuntan que estas diferencias no durarán en el futuro. De hecho, en el Viejo Continente las cosas ya empiezan a cambiar. Algunas compañías en Alemania y Holanda comienzan ya a incrementar las horas de trabajo e introducir mayor flexibilidad en la contratación. No obstante, existe una cuestión que nos aleja del modelo americano y que será muy difícil de cambiar: la productividad laboral. Si los norteamericanos son más productivos y además trabajan más horas, Europa tendrá que afrontar cambios importantes del mercado laboral si realmente quiere tener opciones para competir tanto con Estados Unidos como con las economías emergentes.

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Ahora que las carreteras se llenan de coches en “operaciones salida/retorno”, un artículo de la Wharton en la Universidad de Pensilvania recoge un interesante debate sobre las diferencias en el tiempo que los europeos y los americanos destinan a las vacaciones.