¿Para qué necesitamos que gobierne la izquierda según la izquierda? Para proteger el tesoro que es la sanidad pública, nos dicen. Si no gobierna la izquierda, nos dice la izquierda, la derecha recorta la sanidad pública, la privatiza y provoca que sólo tenga sanidad el que pueda pagársela. El problema es que la izquierda dice una cosa y la realidad dice otra.
Como puede apreciarse, los sucesivos Barómetros Sanitarios del CIS muestran una situación bien interesante, y es el desplome de la percepción que tienen los navarros del buen funcionamiento de la sanidad pública. Sin duda la última cifra absoluta con un 6,42 resulta bastante ilustrativa, pero todavía lo es más la posición relativa.
Es decir, en otros momentos la percepción del buen funcionamiento de la sanidad pública podía bajar o subir influido por la crisis, pero seguíamos siendo siempre la primera o la segunda sanidad pública mejor valorada de España. O sea, podíamos bajar en tiempos de vacas flacas pero los demás bajaban más, y los demás podían subir en tiempos de vacas gordas pero nosotros subíamos más aún. El resultado era que siempre estábamos primeros o segundos y siempre por encima de los demás. Pero entonces hubo un cambio de gobierno y llegaron los partidos de “progreso” al poder.
La paradoja salta a la vista. La izquierda pretende convencernos de que es la gran defensora de la sanidad pública, que la derecha es nada menos que enemiga de la sanidad pública, pero el hecho es que cuando gobierna la izquierda baja la calidad de la sanidad pública percibida por la ciudadanía. Y baja no un año concreto y de manera coyuntural, sino que baja de forma continuada. Puede que gasten más dinero, pero los resultados del aumento de gasto no los perciben los ciudadanos. Eso es peor todavía. Gastar más dinero en que las cosas vayan peor es el diagnóstico más devastador que se puede hacer de un gobierno.
Todo el mundo ha atravesado la pandemia, lo que evidentemente ha tenido una repercusión sobre la sanidad pública, pero no sobre la sanidad pública navarra sino sobre la sanidad pública de todas las comunidades. El problema es que Navarra llegó a la pandemia en segunda posición, habiéndose recuperado un poco siquiera durante un año, para salir de la pandemia en séptima posición. ¿Se puede negar el gobierno foral ha gestionado la crisis pandémica peor que los demás?
Por contraste, los dos últimos años de gobierno de UPN dejaron a la sanidad pública navarra en primera posición. En todos los años que llevamos de gobiernos de progreso la izquierda ha sido incapaz de superar el 7,38 obtenido por UPN en 2015. En términos relativos es peor. La izquierda sólo fue capaz de mantener un año la primera posición como la sanidad pública mejor valorada de España. Ahora ocupamos la séptima posición. Con UPN nunca bajamos de la tercera posición. Pero la que sabe cuidar la sanidad pública es la izquierda. Si quieres sanidad pública de calidad vota a la izquierda, pero no mires los resultados antes de votar. Lo que te dice la izquierda créetelo sin más.
Hemos tenido la malsana curiosidad de consultar el Barómetro Sanitario de 2022 para ver quiénes estaban todavía peor y, sorpresa, por debajo de nosotros (6,42) tenemos a Madrid (6,25) pero también a La Rioja (6,20), Extremadura (6,15), Cataluña (6,30), Castilla-La Mancha (6,19), Canarias (6,03) o Baleares (6,22). O sea, no estamos peor aún gracias a que casi todas las comunidades gobernadas por la izquierda están por debajo de nosotros y copan los peores resultados. La pregunta es cómo ha conseguido la izquierda convencer a una mayoría de que hay que votarla para tener una sanidad pública mejor, particularmente cuando esa mayoría que le vota tiene después la percepción de que la sanidad pública funciona peor.
