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Por mi formación y experiencia profesional, los datos y hechos han sido la base en la que me he apoyado para transmitir información, tomar decisiones y evaluar resultados. Pero hoy parece que la objetividad que se deriva del manejo de este tipo de información es solamente válida en el campo empresarial. Por desgracia nuestros gobernantes nos están acostumbrando a escuchar relatos, manipulados adecuadamente, cuando se trata de transmitir información sobre hechos que por una razón u otra impactan en la ciudadanía. Esta manipulación siempre busca la forma de eludir el enfrentarse a la realidad cuando ésta pueda implicar la asunción de alguna responsabilidad por acción u omisión.

En el pasado reciente se han dado dos acontecimientos con gran impacto que han hecho que nuestros gobernantes utilicen el relato priorizándolo sobre el análisis concienzudo de los datos y hechos. En el primero de ellos, el apagón, y basándonos en datos que se han generado desde aquel día de abril, podemos evaluar la calidad del relato. Cuando se produjo el apagón corrieron ríos de tinta con diversas teorías incluso la del sabotaje. El gobierno elaboró un relato en el cual nos quisieron transmitir que, el hecho de haber establecido un cierto mix de generación eléctrica sin la disponibilidad de un nivel suficiente de inercia síncrona, no tuvo nada que ver con lo acontecido. Ha habido multitud de análisis en los que se han estudiado otra serie de parámetros de la red eléctrica y su papel en el suceso, pero todavía no disponemos de una conclusión clara. Lo que sí podemos verificar es lo que Red Eléctrica ha implementado desde el pasado mes de abril y cuáles son los datos registrados en relación con la generación eléctrica.

Red eléctrica introdujo un modo “reforzado” de operación de la red que, básicamente, ha aumentado la inercia síncrona, incrementando la generación de las centrales de ciclo combinado, que son las que generan electricidad quemando gas natural, empleando para ello grandes turbinas que aportan inercia síncrona al sistema. Si revisamos la realidad en Navarra, los datos de Red Eléctrica indican que las centrales de ciclo combinado de Castejón han generado un 31% más de electricidad que en 2024. Éste es un dato indiscutible, como también lo es el que en Castejón se hayan emitido 236.000 toneladas extra de CO2, lo que contradice la política “solo verde” de nuestro Gobierno foral. Lo triste es que ante esta discrepancia y como el tiempo hace que nos olvidemos, nadie asuma que la decisión tomada sobre el mix de generación posiblemente no fuera la mejor.

El segundo acontecimiento, el descarrilamiento y choque de los trenes en Adamuz, ha sido mucho más traumático y los efectos mucho más trágicos, ya que ha costado la vida a 45 personas. Ante un hecho de tal magnitud estamos, de nuevo, con el relato a vueltas en lugar de trabajar con los datos y tratar de descubrir las causas reales que han llevado al descarrilamiento y posterior colisión.

Resulta poco edificante ver al ministro del ramo hacer comentarios sobre las empresas que realizaron el mantenimiento de la vía refiriéndose a ellas como “la flor y nata de la obra pública española” en lugar de referirse a los registros, que deberían existir, de las inspecciones realizadas tras la reparación de una infraestructura sometida a unas exigencias muy elevadas derivadas de unas condiciones de servicio extrema. Tampoco es admisible que medidas de choque como la reducción de la velocidad máxima se implanten y retiren el mismo día. Esto nos hace dudar de la capacidad de quienes están gestionando la crisis.

El análisis de un accidente de esta magnitud no es algo que pueda completarse en unos pocos días, sobre todo y si como parece, la causa pudo ser un fallo de los carriles, lo que exigirá análisis del material, de las soldaduras y de otros muchos factores que pueden llevar a la rotura de un carril. Pero en caso de confirmarse, deberíamos huir del cualquier relato en el que nos quieran convencer de que el mantenimiento de la vía férrea es el adecuado y que no debe revisarse, de la misma forma que en su día nos quisieron convencer de que el mix eléctrico lo era. 

Por desgracia, muchas infraestructuras en España están sufriendo una degradación acelerada como consecuencia de una falta de recursos dedicados a su mantenimiento, pero esto es algo que no encaja con el relato de perfección que es el que siempre elabora nuestro gobierno. Como conclusión, debemos huir de los relatos ya que estos solo tratan de blanquear la situación y justificar los sesgos que llevan a tomar decisiones técnicas que no están basadas en el conocimiento y la experiencia, sino en la conveniencia del político de turno. Estas decisiones pueden llevar a fallos de sistemas tecnológicos con consecuencias negativas e incluso trágicas. La política puede vivir del relato, pero la tecnología solo es segura si de basa en datos y hechos.