
Otro mundo es posible… con la ayuda del capitalismo. La famosa sentencia, acuñada tradicionalmente por la izquierda, está evolucionando de las palabras a los hechos. Y es que los fondos de Inversión Socialmente Responsable (ISR), aquellos que tienen en cuenta los criterios de rentabilidad y riesgo junto a los éticos, sociales y medioambientales, resultan cada vez más rentables. La ISR invierte en fondos que incluyen sólo a empresas socialmente responsables que cumplen con estándares de calidad concretos en su gestión.
Estos criterios de calidad residen fundamentalmente en la adopción de medidas que minimicen el impacto sobre el medioambiente, que apoyen los derechos humanos, que luchen contra la corrupción o que favorezcan la comercialización responsable de alimentos infantiles, entre muchas de sus propuestas. Así, el índice bursátil FTSE4Good Global 100 incluye 11 de los 35 valores del IBEX que cumplen con estos requisitos de responsabilidad social. Hay que valorar positivamente este índice que, cuando se creó en 2001, sólo contaba con dos empresas socialmente responsables. Además, durante 2007 este índice ha acumulado una revalorización de casi el 6% y estos once valores han subido, de media, un 4,5%, frente al 3% del IBEX. Entre estas once empresas, la variación de cinco valores ha sido muy favorable: Gamesa, Gas Natural, Telefónica, Inditex y Enagás, todos ellos por encima del crecimiento medio del IBEX. Las otras seis lo han hecho por debajo del 4,5%: Santander, Repsol, MAPFRE, BBVA y Bankinter. Por esta razón, porque no es incompatible el rendimiento económico con el respeto por los derechos fundamentales y del medioambiente, sería bueno despertar el interés de los inversores a través de la iniciativa privada (bancos y gestores de inversión) y desde la administración pública. De las medidas para incentivar esta inversión hablaremos en un próximo post.