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Dentro de las medidas de la ley de vivienda foral está el control de precios de los alquileres. Esta medida ha sido muy criticada por el sector. A nivel nacional también se criticó desde la OCDE y el Banco de España. Ambos alertaron de sus efectos adversos a medio y largo plazo. Pero, ¿qué ha pasado con la aplicación de la ley en Cataluña? ¿Cuáles han sido sus efectos? Institución Futuro, en un reciente informe, ha mostrado que los alquileres catalanes han subido entre un 1,51% y un 5% por zonas dependiendo de cuándo se implantó la ley. En Barcelona se ha reducido un 6,3% los precios (ahora cuestan 1.120 €/mes) con una disminución de la oferta de pisos superior al 20%. Podemos discutir todo lo que se quiera en si esa disminución ha sido a los pisos de los barrios más ricos o si ha sido gracias a la ley, pero creo que todos estaremos de acuerdo en que no es la solución. El precio de las cosas lo marca la escasez y cada vez hay menos pisos.

Javier Martín, director de vivienda del gobierno de España, dice que se necesitan un millón de inmuebles y que la demanda crece en 100.000 inmuebles más cada año. España rozó los 128.000 visados de obra nueva en 2024 (El País). A este ritmo necesitamos 35 años para que la oferta iguale a la demanda.

Los economistas Cristina López-Mayán, Isabel Busom, Jordi Brandts y Judith Panadés acaban de publicar un artículo sobre el fracaso de nuestro oficio a la hora de convencer a la ciudadanía con la evidencia científica. Lo han hecho, precisamente, con el ejemplo paradigmático de los controles de precios de los alquileres. Que los controles de alquileres reducen la oferta de vivienda y dificultan aún más el acceso a la misma está ampliamente demostrado en varias investigaciones (véase la revisión de estudios en Kholodilin, 2024).

Pero esto sirve de poco cuando esta medida tiene un respaldo del 75% de los españoles (encuesta de Cadena Ser y el País, 2023). La cosa es aún peor si tenemos en cuenta que hay dos tipos de economistas. Los que viven del esfuerzo de su trabajo y reciben las consecuencias de este, o los que están en puestos a dedo y le deben obediencia a alguien. Como decía Upton Sinclair,“es difícil convencer que un hombre entienda algo cuando su salario depende de que no lo entienda”. Mis colegas liderados por Cristina López-Mayán nos han dado algunas soluciones para luchar contra las creencias erróneas.

Primero la corrección refutativa, que consiste en explicar lo incorrecto y proporcionar evidencia clara que lo contradiga. También recomiendan simplificar e introducir elementos visuales. El que más éxito tiene es el vídeo refutativo con testimonios de gente que cambia de opinión. Con todo estos consiguieron convencer a la mayoría, pero aún quedaron personas recalcitrantes que ni por esas. Bueno, también dicen en su estudio que el 30% de los españoles creen más en el sentido común de la gente que en los estudios científicos.

¿A quién van a creer a mí o a sus ojos? Decía Groucho Marx. Y es que algunos políticos dicen que ha bajado la media del precio de los alquileres en Barcelona. Lo que ven nuestros ojos es que el 18% de los pisos se reservan a las 24 horas de su publicación con 61 candidatos por anuncio (Idealista).

Que se están alquilando habitaciones por 1.000 euros en Barcelona (Y en Madrid también, ojo). Y fue un escándalo las colas kilométricas para alquilar un piso que costaba menos de 1.000 euros al mes. El arrendatario les pidió en su oferta online que no contactaran y que directamente fueran a visitar el piso en un día concreto y se lio parda.

En estas circunstancias si usted fuera político ¿qué haría? No olvide que pronto habrá elecciones, que hay demasiados políticos profesionales sin oficio ni beneficio y que hace mucho frío en la oposición.

Lo más importante para limpiar su mala conciencia puede ser recordar que usted ha dado al electorado lo que quiere el 75%. Recuerde que el 30% de la masa social no cambia de opinión ni lejía. Cuando no funcione puede usar el comodín del capitalismo salvaje, los ricos, los especuladores, y tal. Enfrentar a la población en los medios de comunicación también funciona.