La conciliación está de moda. Nos cansamos de oír cómo empresas y administraciones se jactan de sus planes y medidas para que empleados y ciudadanos puedan compatibilizar trabajo y familia. Sin embargo, la realidad demuestra que quienes intentan conciliar no lo tienen fácil y que muchas veces se ven obligados a elegir entre el trabajo, la familia o su vida personal. ¿Es posible lograr encontrar el equilibrio entre estos tres pilares? ¿Por dónde empezar?

En el libro “Dueños de nuestro destino. Cómo conciliar la vida profesional, familiar y personal”, Maruja Moragas y yo aseguramos que el primer paso para conseguir ese equilibrio es nuestra propia voluntad de mejorar la realidad en que vivimos y de convertirnos en dueños de nuestro destino. Por ello, en varios posts, abordaré estos cinco puntos: Conciliar con uno mismo, Conciliar con la familia, Conciliar trabajo y familia,  Conciliar con la empresa, y Conciliar con la sociedad).

1. Conciliar con uno mismo

Cambiar la realidad que nos rodea exige modificar cosas en nosotros mismos. El libro sostiene que el conocimiento propio nos ayuda a entender mejor la realidad y a profundizar en nuestra identidad, lo que nos da una seguridad que luego transmitimos. El autoconocimiento es fundamental para identificar la misión que tenemos en la vida y priorizar los roles que queremos llevar a cabo. Es lo que las autoras denominamos “conciliar con nosotros mismos”.

La conciliación con uno mismo integra todos los elementos de la personalidad, sabiendo que la persona perfecta no existe. En nuestra opinión, los tres elementos que influyen en la personalidad son la genética, la racionalidad y la afectividad. Estas dos últimas dimensiones son dinámicas, lo que puede llegar a producir desequilibrios. ¿Cómo corregirlos? A través del autoconocimiento y de mecanismos de compensación, además de la ayuda de un coach.

El autoconocimiento también pasa por comprender los motivos, conscientes e inconscientes, que nos llevan a tomar nuestras decisiones. Por ello, agrupamos los principales motivos que impulsan a la acción en tres grandes categorías:

A. Extrínsecos: los que vienen del entorno (el dinero, la fama, etc.)

B. Intrínsecos: los que están ligados a la acción misma y su origen es interno (el aprendizaje, el reto o el placer que se obtiene de la misma acción).

C. Trascendentes: su origen también está en el interior de la persona, pero su destinatario está fuera y las acciones repercuten positivamente en ellos.

Estos tres tipos de motivos pueden influir simultáneamente en cualquier decisión, pero tienen un peso diferente según la persona y su particular estructura de motivos. Así, conocer los motivos que impulsan nuestras decisiones es primordial para definir si nosotros somos los dueños de nuestra vida o prevalece el entorno. Cuánto más logramos desplazar el peso de los motivos hacia los trascendentes, más dueños somos de nosotros mismos.

2. Conciliar con la familia

Hoy, las largas jornadas laborales son una de las causas de que los individuos se centren en la familia nuclear, relegando a la familia extensa, sin calibrar las consecuencias. La sociedad actual precisa de líderes que se conozcan muy bien y sepan moverse con fluidez. En nuestra opinión, la familia es una institución intermedia entre el individuo y la sociedad, es el entorno idóneo para lograr el progreso equilibrado y desarrollar competencias personales y profesionales para la posterior inserción laboral y social.

En el libro, desarrollamos los distintos roles de la persona dentro de la familia: marido/mujer, padre/madre, hijo/hija, abuelos, y los roles “sobrevenidos” políticamente (yernos, cuñados…). Por ello, es bueno priorizar los roles siguiendo una jerarquía para no sentirse desbordados por demandas simultáneas de todos ellos, y para desarrollar resistencia ante esa realidad. Seguir un orden jerárquico de roles proporciona un equilibrio familiar que evita las confusiones, el malestar, la desunión y los problemas de conciencia.

En la familia se encuentran todo tipo de referentes: modelos masculinos y femeninos, integrantes de todas las edades, caracteres y profesiones. Esta variedad de referencias convierte a la familia en el entorno idóneo para lograr el progreso equilibrado y desarrollar competencias personales, profesionales y sociales.

Entradilla:
La conciliación está de moda. Nos cansamos de oír cómo empresas y administraciones se jactan de sus planes y medidas para que empleados y ciudadanos puedan compatibilizar trabajo y familia. Sin embargo, la realidad demuestra que quienes intentan conciliar no lo tienen fácil y que muchas veces se ven obligados a elegir entre el trabajo, la familia o su vida personal. ¿Es posible lograr encontrar el equilibrio entre estos tres pilares? ¿Por dónde empezar?

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