¿Qué diferencia a un empresario cualquiera de un empresario excelente? Santiago Palacio, elegido Empresario del Año 2006 en Navarra, dio en el acto de entrega del premio unas pinceladas sobre su trayectoria profesional que bien podrían contestar a la pregunta planteada. Palacio, quien se define a sí mismo no como un gran empresario, sino como un hombre emprendedor, aconsejó invertir en I+D, viajar mucho y respetar y recompensar debidamente a los trabajadores. Lo dijo desde la experiencia adquirida en la creación de cinco empresas a lo largo de su vida. Las más conocidas y exitosas han sido Tutti Pasta y Mosto Greip. Otra no tan popular es Bodegas Españolas Argentinas Corporation, establecida en Puerto Rico, en la que invirtió un millón de dólares. “Al cabo de unos años nos dieron un dólar simbólico por la venta”, indicaba Palacio, quien añadía que de esa experiencia aprendió que “hay que saber perder dinero”.

En este blog ya hemos comentado en otras ocasiones que en Estados Unidos el espíritu emprendedor está muy arraigado y que, a quien no experimenta el proceso de establecer un negocio propio y fracasa, no se le toma en serio. Pedir a quien abre un negocio que asuma riesgos, e intentar convencerle de que, incluso si sale mal, la experiencia no habrá sido en balde, no es tarea fácil. Muchos no se embarcarán jamás en un negocio si saben que existe algún riesgo, no correrán peligro, pero probablemente nunca lleguen a ser empresarios del año.

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¿Qué diferencia a un empresario cualquiera de un empresario excelente? Santiago Palacio, elegido Empresario del Año 2006 en Navarra, dio en el acto de entrega del premio unas pinceladas sobre su trayectoria profesional que bien podrían contestar a la pregunta planteada.