Desde hace varios años, Internet se ha convertido en todo un fenómeno de masas que tanto usuarios de a pie como empresas están aprovechando. La posibilidad de poder alcanzar a un público masivo a través de medios tan económicos como Facebook, Linkedin y otras muchas redes sociales parece incuestionable y cada vez las compañías están mejorando más su presencia online. La comunicación a través de Internet casi se ha convertido en una obligación.

¿Pero realmente es tan importante la presencia de las empresas online? La semana pasada estuvo en Pamplona Luis Arroyo, sociólogo y con una acreditada experiencia en comunicación como asesor de los últimos gobiernos socialistas, invitado por ESIC Navarra para hablar sobre las últimas tendencias en comunicación y, como no podía ser menos, sobre Internet.

Sus impresiones sobre la web y las redes sociales pueden chocar con la corriente actual. Según Arroyo, el poder de Internet está sobrevalorado: “No niego que es muy importante, pero exageramos su importancia a la hora de hacer llegar un mensaje”. En este contexto, reconoció que las noticias en Internet tienen influencia, pero en la mayoría de los casos sólo cuando antes las recoge un medio tradicional. Añadió que la prensa sigue siendo el medio de referencia, que los líderes empresariales y políticos siguen los periódicos mucho más que la televisión y que, en definitiva, “los grandes medios de comunicación seguirán siendo los grandes lugares donde acudirán los ciudadanos en búsqueda de referencias”.

El debate que Luis Arroyo abre con sus declaraciones es francamente atractivo y hace reflexionar sobre la pregunta con la que titulamos este post.

Entradilla:
Desde hace varios años, Internet se ha convertido en todo un fenómeno de masas que tanto usuarios de a pie como empresas están aprovechando. La posibilidad de poder alcanzar a un público masivo a través de medios tan económicos como Facebook, Linkedin y otras muchas redes sociales parece incuestionable y cada vez las compañías están mejorando más su presencia online. La comunicación a través de Internet casi se ha convertido en una obligación.