Estos días se están debatiendo en la UPNA las condiciones que deben cumplir los alumnos para permanecer en la universidad. Hasta ahora, para proseguir estudiando en la universidad, los alumnos debían aprobar el 20% de las asignaturas de primer curso (dos o tres), una asignatura de segundo curso y al tercer año haber completado el 80% de los créditos de primero. En 2005, 513 alumnos (el 6,9% de los matriculados) no cumplieron dichas condiciones y de estos el 67% no siguió en la universidad al año siguiente. Ante este hecho, y en un momento de homogeneización de los planes de estudio a nivel europeo, se baraja la posibilidad de que los primeros cursos tengan mayor número de contenidos comunes, de tal manera que para los alumnos sea más fácil cambiar de carrera en caso de no poder continuar la que iniciaron. Estas medidas pueden ser positivas si ayudan a los estudiantes a reconducir su “vocación” o a encontrar un campo de estudio más ajustado a sus preferencias, que resulte en un mejor rendimiento. Pero será negativo si se convierte en una herramienta que sirva para que los alumnos alarguen su “deambular” en la universidad.

Otra cuestión relacionada es si diferentes carreras debieran tener diferentes criterios de permanencia (como de hecho ya se establece en algunas). ¿Debería exigirse la excelencia y un mayor rendimiento a aquellos que van a ser médicos, ingenieros o maestros de primaria? Si la sociedad en el futuro demanda más a un médico que a un filósofo, por qué la universidad no debería exigir más a un estudiante de medicina que a uno de filosofía? Perseguir la excelencia no implica discriminar a los estudiantes, sino obtener el mayor rendimiento de los recursos que aporta la sociedad. Algunas opiniones apuestan para ello por un mayor número de alumnos matriculados. Otra opción, más válida a nuestro parecer, es apostar por la mayor calidad de nuestros futuros profesionales.

Entradilla:
Estos días se están debatiendo en la UPNA las condiciones que deben cumplir los alumnos para permanecer en la universidad. Hasta ahora, para proseguir estudiando en la universidad, los alumnos debían aprobar el 20% de las asignaturas de primer curso (dos o tres), una asignatura de segundo curso y al tercer año haber completado el 80% de los créditos de primero.