
A la vista de todo lo que está ocurriendo últimamente en Gobiernos, parlamentos, medios de comunicación y en las calles, creo que es hora de pensar seriamente en que es necesario modificar el sistema. En este momento de crisis institucional es cuando hay que renovarse y cambiar lo que no funciona. Más allá de que algunos grupos políticos pidan la dimisión de la presidenta Gobierno y quieran celebrar elecciones anticipadas, ¿qué podría hacerse para que nuestro sistema político fuera mejor y, sobre todo, representara a todos los ciudadanos de una vez por todas? No me refiero a cambiar a las personas, eso ya llegará por sí mismo, sino a modificar el sistema.
Para empezar, sería deseable tener listas abiertas. Que los votantes puedan decidir quién va a Gobernar, no el partido. Recientemente José Bono, ex presidente socialista del Congreso de los Diputados, estuvo en Pamplona de la mano del Ateneo. Una de sus declaraciones más llamativas fue la referente a la independencia de los parlamentarios. Afirmó que los diputados se sienten más unidos a quienes les colocan en las listas que a quienes les votan, por lo que su consejo para ser diputado fue "háganse amigos de quienes hacen las listas, no de quienes les votan".
Esto, dicho por quien fuera durante muchos años uno de los barones fuertes del PSOE, es descorazonador. Si parece haber unanimidad sobre que la crisis del parlamentarismo procede del modo en el que se elige a los diputados, ¿a qué esperamos a hacer algo al respecto y modificar la ley electoral?
Con el sistema de listas abiertas los políticos han de ser autónomos respecto a su propio partido, porque deben centrarse en su distrito y en sus habitantes. Esto puede llevar a que determinados políticos voten en contra de medidas del partido porque perjudican a su circunscripción. ¿Tan aberrante resulta? Así debería funcionar la política: trabajando por y para el ciudadano, y no para el partido político que te ha conseguido el cargo. Me dirán ustedes que entonces puede tener demasiada influencia cada distrito, pero ¿eso no ha ocurrido ya? ¿Cómo explican ustedes si no la Upna o la ciudad agroalimentaria en Tudela o el CTEL de Estella…?
La formación y experiencia profesional de estas personas también debería tenerse en cuenta. Lo habitual a día de hoy es que, para optar a un puesto de trabajo, se realice una entrevista en la que se examina tanto la formación del entrevistado como su trayectoria y experiencia. ¿Esto ocurre en la política? Me temo que no. El carnet del partido es, en demasiadas ocasiones, suficiente para garantizar el acceso a ciertos puestos. Desde mi punto de vista, es imprescindible tener una formación y currículum adecuados.
Otro asunto que creo debería cambiar es el tiempo máximo que un político puede estar en su cargo. Estamos cansados de ver a personas cuya profesión no es otra que entrar en un partido e ir consiguiendo diversos puestos. ¿Sería descabellado limitar a ocho años el tiempo máximo en que un parlamentario puede ejercer como tal? ¿O un presidente de Gobierno o Consejero?
Todo eso sometido a una total transparencia en cuanto a la Administración, sus gastos, sus contratos, etc. Navarra ha sido pionera en la aprobación de una Ley Foral de Transparencia, pero tener la ley, per se, no implica que la transparencia sea real. Hay que trabajar para que la transparencia sea disuasoria a la hora de cometer ciertos delitos.
La reciente polémica sobre la foto del presidente de la Xunta de Galicia tomada hace más de 15 años con el contrabandista Marcial Dorado en un barco me ha hecho reflexionar sobre el nivel del debate político en España. Eso y las últimas acciones de "escrachers", que se dedican a acosar y coaccionar a ciertos políticos. Desde determinados sectores interesa levantar polvareda, que es lo que se ha conseguido con los dos ejemplos citados, y sin embargo no se quiere tener un debate serio sobre lo que está ocurriendo. Sinceramente creo que los medios de comunicación tienen una grave responsabilidad cuando avivan fuegos y en algunos casos publican noticias insidiosas o directamente calumnian. Sobre ellos también debería caer todo el peso de la ley, y ese es otro cambio que debería producirse.
Aún quedan dos años para las próximas elecciones en Navarra. Si nos lo tomamos en serio, hay tiempo suficiente para realizar las modificaciones sugeridas. Para que cuando se produzca el cambio en los líderes, éste sea de verdad y nuestros representantes sean las auténticas voces del pueblo. ¿A qué esperamos?