Recientemente estuvo en Pamplona, invitado por la Institución Futuro.
Como catedrático de derecho del trabajo, la situación actual le brindará grandes oportunidades para el estudio y reflexión.
Hay grandes oportunidades para hacer pensar, que es lo más difícil. Y, desde el punto de vista laboral, lo que ocurre es que tenemos estructuras laborales de hace uno y dos siglos. Ni la economía, ni el mundo, ni la sociedad es la misma. Eso nos exige el desafío de pensar en las adaptaciones que tenemos que hacer.
¿Tiene la sensación de predicar en el desierto?
A las personas que defendemos planteamientos reformistas nos hacen poco caso
¿Quiénes son más reacios a los cambios, los gobiernos de derechas o de izquierdas?
Los más reacios al cambio son los gobiernos, a secas, Paradójicamente, las reformas que necesita hoy el mercado de trabajo, que son reformas liberalizadoras, son más fáciles para un gobierno de izquierdas que de derechas, siempre que el gobierno de izquierdas esté instalado en una dinámica de cambios, que ahora no lo está.
Pero las izquierdas, ¿no son más proclives al intervencionismo y contrarios al liberalismo?
Bueno, eso las izquierdas antiguas, ya no. La izquierda moderna sabe que el intervencionismo no conduce a ningún sitio.
Pues las soluciones adoptadas parece que demuestran lo contrario.
Un planteamiento liberal que crea en las fuerzas del mercado no significa hacer desaparecer al Estado, que tiene que tener un papel controlador y regulador. Probablemente lo que ha fallado han sido los mecanismos de regulación, tanto del Estado como de instituciones supervisoras, pero la solución no está en incrementar la intervención del Estado ni asumir mayores competencias en el sector público. La solución está en mantener un régimen de libertad de mercado y perfeccionar algunos mecanismos existentes como el control de los que intervienen, el control de los excesos. La crisis no justifica un cambio de modelo, sí justifica el tomar alguna medida de mayor rigor en los mecanismos de control que existen.
El gobierno no está por la labor de las reformas que usted defiende
Sin reformas significativas en la economía y en el mercado de trabajo no vamos a crecer, ni aprovechar las oportunidades de crecimiento que, sin duda, vendrán.
Así que es verdad que van a venir oportunidades?
Sí, porque la economía internacional se recuperará, la de EEUU, también. La crisis no se solucionará hasta que EEUU no vuelva a empezar a tirar. Pero la economía americana volverá a tirar y eso dinamizará la economía europea.
Volverá a tirar por las políticas intervencionistas?
No. Las políticas intervencionistas han tenido un efecto limitado y han sido básicamente políticas de saneamiento del sistema financiero, que era necesario. Lo grave de esta crisis, como de tantas otras, es que una vez más tenemos que esperar a que la economía americana vuelva a crecer para que crezca el resto de economías, lo cual dice muy poco de nuestra capacidad como europeos para asumir el papel económico que nos correspondería.
Una de las causas de la crisis ha sido el gran endeudamiento. Ahora como solución se apuesta por el fomento del consumo, con diferentes ayudas, bajada de tipos, ayudas para bancos para que prestan más. ¿No volvemos a lo mismo?
Sí, es que no son medidas que formen parte de un plan coherente. El saneamiento del sistema financiero es necesario pero el resto de medidas tratan de conseguir efectos económicos muy concretos, no responden a un diseño de conjunto de lo que tendríamos que hacer.
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