
Siempre he pensado que esta crisis no ha ido con mucha gente, y me explico. Durante estos tiempos tengo la impresión de que las verdaderas ayudas sociales que han funcionado han sido tres, y considerar ayuda social a dos de estos conceptos que voy a explicar es una pequeña boutade que me voy a permitir.
Me estoy refiriendo a la familia y a la economía sumergida. A la primera seguro que hemos recurrido más de uno y desde luego como alguien explicó hace poco más vale que la familia existe, y yo añado, más vale que no desaparezca. Los últimos datos del paro reflejan que el sector juvenil de la población es el que más está sufriendo la severidad del desempleo. ¿Cuántos jóvenes además de estos que se indican no cotizan o ya han acabado su paro o acaban de terminar la carrera y están en casa de sus progenitores buscando una oportunidad? El paro juvenil español (población menor de 25 años) es el más alto (18,3 por ciento) de todos los países miembros de la UE, y en Navarra es todavía más elevado. Qué duda cabe que los jóvenes de 16 a 34 años son el sector de la población más afectado por la crisis en la Comunidad Foral.
Más casos: esos jubilados aportando un importantísimo ahorro a los padres necesitados de niñeras para sus hijos, cocineras para alimentarse e incluso prestando ayudas económicas. A buen seguro durante estos tiempos el dinero acumulado durante años para poder permitirse una vejez placentera se está fundiendo para ayudar al resto de la familia. Ya están disponibles los datos del primer trimestre del año.
Respecto a la economía sumergida, considero que está realizando su labor en la crisis en dos aspectos. Seguro que más de uno tiene debajo de la almohada esos recursos negros recaudados a lo largo de los años y que ahora no tienen más remedio que sacar a la luz porque los recursos blancos ya han terminado. Por otro lado encontramos gente necesitada que se agarra a un clavo ardiendo y trabaja sin derechos, deberes ni obligaciones. Esperemos que esto no sea caldo de cultivo para mafias, aprovechados y demás maleantes. El valor de esta “ayuda social” está medido, tal y como informban hace poco varios medios de comunicación. El Mar Mediterráneo también es caldo de cultivo para la dieta de la economía sumergida. Tradición, falta de control o control escaso. En datos aparecidos en un reciente artículo en la Revista Actualidad Económica retratando esta situación (Número 2665, artículo de María Garcia Mayo y David Page ) se resaltan los dos conceptos que permiten seguir la pista de dónde se puede encontrar el dinero “negro”, la recaudación del IVA y del Impuesto de Sociedades. Respecto al IVA y la tradición, la primera pregunta que le hacemos a un autónomo cuando nos hace el presupuesto es ¿Y cuanto me sale sin IVA? En cuanto al impuesto de sociedades, hay una diferencia de casi 12 puntos en la disminución entre la recaudación del mismo y el descenso del beneficio empresarial. Mucho mayor en el primer caso y síntoma de querer declarar menos de lo que efectivamente se está ganando. Pero no se puede culpabilizar a todos a los empresarios, ni mucho menos. Los trabajadores también aparecemos como culpables al aceptar trabajos sin contratos, dinero bajo manga…
Una tercera “pata” son los movimientos voluntarios, de ong´s y de servicios sociales. Los comedores sociales se están llenando de ex empleados y sus familias y sobreviven gracias a la caridad de múltiples entidades a lo largo de nuestra piel de toro, a pesar de que todavía tenemos mucho que mejorar.
Como vemos, salir de la crisis se está convirtiendo más en una cuestión de fe, dejo las bonitas teorías de superación a los gurús y que se llenen los bolsillos animando a la gente a cambiar en los peores momentos. Parece que sólo existen dos tipos de personas, los que se aprovechan en el buen sentido de la expresión y mejorar y los que intentan sobrevivir. Es a estos últimos a los que las ayudas sociales, no sólo las comentadas en este post, van dirigidas y antes ellas no se debe utilizar el razonamiento simplista de que a más ayudas, mejor estaremos, sino que hay que pensar si en verdad son efectivas.
Seguro que si alguno de estos tres aspectos desaparece la crisis sería más virulenta y dañina, y a buen seguro que la crispación social sería aun mayor. Los recientes datos que indican que los salarios navarros crecieron un 3,5% en 2008, la menor subida del país, y que el 46 por ciento de los trabajadores navarros gana menos de 1.100 euros brutos al mes, deberían alertarnos. El tan mencionado cambio de modelo económico debería estar ya en marcha, pensando no sólo en esta crisis, sino en el largo plazo.
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