
Que se hable de arquitectura, es bueno. Que se revise su relación con la sociedad, es necesario y que la práctica de la arquitectura se oriente hacia la satisfacción de objetivos estratégicos lejos de especulaciones estéticas, es deseable. Son grandes palabras que muchos suscribimos, y estoy seguro de que el Congreso Internacional de Arquitectura y Sociedad recibirá muchos parabienes.
El problema está en cómo se hace todo esto, ahí es donde es necesario que haya un debate abierto y, por ello, creo es bueno dar un paso más allá y poner en tela de juicio las ideas que nos presentan. Una cuestión previa: tengo que decir que frente al pasado Congreso de Arquitectos de España celebrado en Valencia, donde se buscó la más amplia participación a través de la posibilidad de presentar ponencias, en este congreso no se nos ha invitado a aportar ideas. Organiza el congreso la Fundación Arquitectura y Sociedad.
La pregunta que debemos hacernos es sencilla: ¿Qué arquitectura y qué sociedad? Empezaremos por la sociedad: los arquitectos, ¿nos hemos preocupado de promocionar el conocimiento de la arquitectura en la sociedad? ¿En hacerlo de verdad, con carácter divulgativo y didáctico, para que la sociedad pueda entender la arquitectura y a partir de ahí pueda amarla? Es más, ¿nos hemos preocupado de comunicarnos con la sociedad? Tengo la impresión de que, desde este congreso, se pretende cambiar la sociedad desde el pensamiento de unos pocos, impulsando un modelo de sociedad utópico, sin querer entender cuál es el modelo social que existe per se y que es incontrolable. Nos encontramos en la actualidad en el tránsito hacia un modelo de sociedad nuevo. La arquitectura debe sintonizar con esa sociedad para poder servirla y tarde o temprano lo hará.
En el nombre de la fundación que organiza el congreso, "Fundación Arquitectura y Sociedad" se menciona el término sociedad, pero por más que miro no la veo por ninguna parte, sólo veo una "élite" con intereses comunes. Me pregunto si las personas que componen la sociedad actual perciben que los perfiles profesionales de los componentes de la Fundación, entre otros, políticos o sindicalistas, son quienes les representan. Lo dejo para su autocrítica. Queda por responder la pregunta de ¿qué arquitectura? Nos dicen, "No a la arquitectura espectáculo", "No al derroche de medios". Desde mi ingenuidad congénita, me planteo si la solución que proponen es por tanto, ¿Sí a la arquitectura de autor. de otro cuño? ¿Una arquitectura que siempre demuestra que es más importante el edificio y su resultado final que las personas? ¿Una arquitectura que no deja de ser para consumo de los arquitectos?
Proponen en este congreso "Más por menos, servir a la sociedad mediante una arquitectura eficiente". Creo que además debería hacerse referencia a que debe ser eficaz. La eficacia tiene que ver con resultados, está relacionada con lograr los objetivos. La eficiencia, en cambio, se enfoca a los recursos, a utilizarlos de la mejor manera posible. ¿Se puede ser eficiente sin ser eficaz? ¿Es posible ser eficaz sin ser eficiente? La respuesta es afirmativa en ambos casos y si no se tiene claro, se compromete el resultado final de la arquitectura.
No quiero entrar en los intereses de quienes organizan el congreso, ni en cómo se ha financiado, ni en su coste, ni en su oportunidad, ni en si este congreso (permítaseme la broma) será eficaz o estará desarrollándose de manera eficiente. Me quedaré solo en el debate de las ideas que proponen como arquitecto y como miembro de la sociedad. Lo hago de manera constructiva, porque me preocupa la arquitectura y, sobre todo, me importa su futuro.
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