El ex presidente del Grupo Mondragón recordó que los ciclos económicos son algo habitual: la economía está siempre surcada de montañas, hay cimas y hay valles, no hemos conocido otra cosa. Por este motivo, Cancelo subrayó que no debemos alarmarnos porque ahora la economía esté creciendo menos, que no es lo mismo que decir que la economía deje de crecer. Del mismo modo, el ponente recalcó que venimos de una época muy próspera y que es entonces cuando los buenos gestores deben acumular recursos, para cuando el ciclo económico se encuentre en un momento bajo. Partiendo de esa premisa, sería un error modificar estrategias empresariales en función de situaciones de coyuntura. El empresario también aludió a su trayectoria profesional: hemos tenido más oportunidades empresariales en los momentos difíciles de la economía que en los fáciles.
El ponente relató que, en el cementerio de las empresas, todos los epitafios indican murió por inadaptación. Antonio Cancelo comparó a la empresa con un ser vivo, que nace y crece, pero que si el directivo no la cuida bien, acaba muriendo. Sobre las compañías que terminan cerrando, indicó que todas lo hacen por no haber sabido adaptarse. Por el contrario, las que consiguen tener la eterna juventud no son las más grandes, sino las más hábiles, las que tienen más capacidad de adaptación. En este contexto, defendió la figura de la empresa como una de las células básicas del tejido social, porque provee a la sociedad de capacidad de éxito. Sin empresas no hay empleo, no se generan impuestos, la sociedad retrocede.
Nuevos tiempos
El ponente destacó que las empresas han de adecuarse a los nuevos tiempos. Explicó que aunque muchos temen a la reciente globalización, ésta es muy positiva porque amplía mercados: ya no existe el concepto de nuestro mercado, ahora existe el mercado, el mercado es el mundo. Reconoció que, ante esta situación, muchos sienten miedo, mientras que otros saben reconocer las oportunidades. En dicho mercado global, se ha de tener en cuenta que el consumidor es infiel por naturaleza, y hace muy bien, consideró el experto. Sobre la deslocalización (que Cancelo prefiere definir como localización, una característica inevitable de nuestros tiempos), recordó que cuando las empresas encuentran un costo relativo de factores de producción interesante en otro país, deciden irse, pero que hace años esta misma característica hizo que muchas empresas vinieran a España, y entonces nos beneficiamos.
El empresario hizo hincapié en que el mercado es el dirimente del valor de lo que las empresas aportan. En este sentido, subrayó que hace años, cuando una empresa tenía problemas, el Gobierno la apoyaba económicamente, lo que ahora afortunadamente no ocurre. Según Antonio Cancelo, este hecho es bueno porque lo mejor es que las empresas dependan de ellas mismas, no de leyes, directivas, etc. Así, que las empresas desaparezcan no es un drama, sino la garantía de que el sistema funciona. En este escenario, Cancelo incidió en la necesidad de implantar el desarrollo, que va más allá de las TIC´s. Así, por el desarrollo acelerado de la tecnología, los productos tienen una obsolescencia mayor, y advirtió de que, al ritmo que envejecen los productos, también envejecen los conocimientos, por lo que resaltó su apuesta por la formación.
A este respecto, Cancelo consideró que la innovación es otro elemento imprescindible, pero se refirió a la innovación, no como un departamento de I+D, sino como un estado del espíritu: la innovación debe estar metida en los genes de todas las personas que componen la empresa, apuntó éste. Para ello, la empresa debe desprenderse de lo adquirido y buscar recambios permanentemente. En cambio, alertó de que la mayoría de las personas son reacias al cambio, porque sustituir lo conocido por lo desconocido produce inseguridad y miedo. En este caso, la tesis que defendió el empresario es la de que la verdadera locura es la de hacer las cosas como siempre y esperar resultados diferentes.
Sobre cómo responder a este nuevo entorno, el ex presidente del Grupo Mondragón abogó por el crecimiento empresarial: hagan todo lo que esté en su mano por responder a ese concepto de ser vivo, porque todo ser vivo sano crece. Añadió que con el crecimiento se consigue que los trabajadores de la empresa se enorgullezcan, que rentabilicen mejor sus medios y que se responda más a las expectativas de los clientes. Precisamente, Cancelo indicó que el líder debe involucrar al equipo en la tarea de desarrollo y crecimiento. Cuando hay equipo, hay progreso e innovación. Para saber si el crecimiento es suficiente, afirmó que hay que compararse con los mejores del sector.
Del mismo modo, el conferenciante reveló las cuatro reglas para crear valor añadido a las empresas: aplicación del conocimiento, creación de nuevo conocimiento, toma de decisiones en tiempo oportuno e implicación de las personas. Por último, Antonio Cancelo dio unas pautas sobre cómo cree él que debe ser el buen directivo: ha de cumplir con los compromisos adquiridos, ser coherente entre lo que dice y lo que hace, compartir información en vez de ocultarla, gestionar bien los éxitos y sobre todo los fracasos, hacer crecer a sus colaboradores y, por último, actuar con honestidad.