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El Think Tank navarro refiere que antes de que acabara 2025 se publicaron dos encuestas ciudadanas de especial interés para tomar el pulso al estado de ánimo social en Navarra. Por un lado, la encuesta del Gobierno de Navarra sobre confianza ciudadana en las instituciones; por otro, el sondeo de la Fundación Hermes sobre jóvenes y derechos digitales.

Los resultados de la encuesta del Gobierno muestran con claridad que las preocupaciones de los ciudadanos se concentran en ámbitos básicos del bienestar. La sanidad y la vivienda encabezan el ranking de problemas, seguidas a bastante distancia por el paro, la seguridad ciudadana y la educación.

A ello se suma una preocupación relevante por el clima político, en concreto sobre la elevada crispación política. Dos de cada tres navarros consideran que la crispación existente es bastante o mucha y un porcentaje muy similar afirma sentirse también bastante o muy preocupado por ella, lo que apunta a un desgaste del debate público y de la convivencia política.

El sondeo de la Fundación Hermes permite completar este diagnóstico desde una perspectiva generacional. Solo los navarros mayores de 65 años se muestran confiados con su futuro (63%), mientras que en el resto de grupos de edad la preocupación supera sistemáticamente a la calma. Este contraste muestra que la confianza en el futuro no se distribuye de forma homogénea y que son precisamente quienes tienen aún por delante su trayectoria vital y profesional quienes miran los próximos años con mayor inquietud.

Esta inquietud se traduce, además, en una visión marcadamente pesimista sobre el futuro económico de la actual generación de jóvenes. Una amplísima mayoría considera que estos acabarán teniendo una situación económica peor que la de sus padres, una percepción que atraviesa prácticamente todos los grupos de edad y que evidencia una ruptura en las expectativas de progreso intergeneracional.

Para Institución Futuro, el mensaje de fondo que dejan ambas encuestas es difícil de ignorar. Es evidente que existen problemas económicos, sociales y políticos que preocupan de manera creciente a la ciudadanía y que afectan tanto al presente como, sobre todo, al futuro. Pero la cuestión no es tanto el diagnóstico como la respuesta. Con los datos sobre la mesa, la pregunta que debería guiar el nuevo año es qué decisiones, reformas y prioridades se van a adoptar para abordar de forma realista y eficaz estos problemas que los propios navarros identifican con tanta claridad.