La semana pasada el Gobierno aprobó el Anteproyecto de Presupuestos Generales de Navarra 2024. Unos presupuestos que, según se anunció, se basan en la prudencia y la responsabilidad, en un contexto de elevada incertidumbre.

Creo que mi concepto de prudencia y responsabilidad difiere no mucho, sino muchísimo, del del Gobierno.

Porque aumentar el presupuesto no financiero un 11% en un año, cuando el PIB navarro cerró el 2023 con un crecimiento de un 1,7% no es sensato.

Porque el techo de gasto público está disparado y ha aumentado un 68% en una década.

Porque los PGN alcanzan la cifra de gasto no financiero de 5.835 millones de euros, un dato récord nunca visto en nuestra región.

Porque se prevé un incremento de ingresos fiscales de más del 5%, lo que implica exprimir más al contribuyente.

Porque el Anteproyecto recoge una previsión de déficit del 0,3%, lo que significa seguir endeudándonos.

Porque mucho se habla de presupuestos sociales, pero sigo viendo listas de espera interminables en el área de salud o bajada en indicadores educativos como PISA…

En definitiva, para mí prudencia y responsabilidad sería no gastar más de lo que se ingresa, lograr la mayor eficiencia de lo público, que pagamos entre todos, y lograr más ingresos fiscales no a base de tener la peor fiscalidad de toda España, sino atrayendo talento, inversiones y empresas”.

 

Institución Futuro
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