Precisamente por este motivo resulta sorprendente encontrar artículos como el que recientemente publicó Ricardo Guelbenzu en Plaza Nueva. Ya sólo con su título, “Algo bueno tiene la crisis”, el texto va en contra de la corriente imperante. A continuación reproducimos unos extractos del mismo, que creemos pueden llevar a una sana reflexión.
“…Todo aquel desarrollo, tan espectacular, también tenía cosas disparatadas y negativas. Hemos basado la apreciación de las personas solamente por el tener …”
“… No se admira a un investigador, a un maestro o a un agente social que trabaja por los demás… Tras tanto fuego artificial y superficial, la crisis nos obliga a todos a volver a recordar las cosas esenciales, abandonando lo circunstancial, y esto desde luego, siempre es positivo.”
“…La crisis nos sitúa ante la nueva realidad de las cosas, que nos obliga a recuperar la austeridad y la solidaridad, como modos de vida, reconociendo el verdadero valor de las cosas, apreciando el esfuerzo que cuesta conseguirlas, acercándonos a parámetros de mayor normalidad. Vivir adecuándonos a las nuevas posibilidades, nos pone a cada uno en nuestro sitio. Antes se decía que no es más feliz, quién más tiene, sino el que menos necesita, y en la etapa del espectacular desarrollo económico, lo olvidamos. Hoy la crisis nos obliga a que dejemos de compararnos con el vecino, y abandonemos la loca carrera del consumo compulsivo y superficial".