Navarra va bien, pero podría ir mejor

Navarra va bien, pero podría ir mejor

Diario de Navarra, 3 de septiembre de 2017
Miguel Canalejo, vicepresidente de Institución Futuro

Al cumplirse dos años del cambio de Gobierno en Navarra, muchas consejerías han compareciendo públicamente para valorar su labor en este tiempo. Vaya por delante lo positivo de que los diferentes departamentos hagan una evaluación de los resultados obtenidos en sus áreas de responsabilidad. Pero para que las valoraciones sean objetivas deben referenciarse a indicadores relevantes y a entornos comparables.

De todas las comparecencias, permítanme analizar la del vicepresidente de Desarrollo Económico, Manu Ayerdi, quien presentó un informe sobre la situación de la economía navarra y valoró como positiva su reciente evolución basada, entre otros indicadores, en el PIB, la creación de empresas y la tasa de desempleo. Todos ellos sin duda son indicadores relevantes, aunque echamos de menos algunos otros, como la evolución del déficit y de la deuda pública -que además son de su exclusiva responsabilidad- y los relativos a la actividad empresarial.

Y lo más importante, se obvió lo fundamental: una comparativa de la evolución de la economía de la Comunidad Foral -y de algunos de sus principales indicadores- con los del conjunto de la economía española, de la que Navarra forma parte.

Dicha comparación temporal de varios de los datos permite concluir que la economía Navarra va bien, pero podría ir mejor.

Respecto al crecimiento del PIB, Navarra lleva dos años, 2015 y 2016, creciendo tres décimas menos que la media nacional, 2,9% frente al 3,2%. Varias previsiones para el 2017 indican que este año Navarra tampoco alcanzará a España. Resulta sorprendente y preocupante que en la última década ésta sea la primera vez que nuestra región crezca a menor ritmo que la media nacional.

En lo que a la evolución del empleo respecta, la Comunidad Foral siempre ha sido un referente dentro de España. En 2007 la tasa de paro según la EPA rozaba el 4%, la más baja de España; y en la actualidad se halla en el 10,55% frente al 17,22% nacional, aunque ya no somos los mejores. Lo que no muchos saben es que mientras a nivel nacional la tendencia durante varios trimestres ha sido a la baja, en Navarra llevamos dos trimestres con aumento de la citada tasa.

Los datos del saldo neto de creación de sociedades mercantiles tampoco son para echar cohetes. 2016 obtuvo el segundo peor dato de los últimos diez años, y la tendencia de 2017 parece indicar que no se volverán a las cifras pre-crisis. A ello se suma que la tasa de variación anual del número de empresas activas ha sido, a 1 de enero de 2017, del 1,4% en España, y del 1,2% en Navarra. Otra vez, España mejora y la Comunidad Foral también lo hace, pero en menor medida.

Por último, merece la pena destacar que en el informe de KPMG y CEOE “Perspectivas España 2017”, publicado en febrero de este año, los empresarios y directivos navarros fueron los más pesimistas de todas las Comunidades Autónomas. Así, el 24% afirmó que en los próximos 12 meses la economía iría peor que en la actualidad.

Estos son los datos que los navarros deberían conocer.

Frente a esta situación, el Gobierno de Navarra ha elaborado la Estrategia de Especialización Inteligente (S3), aprobada por el gobierno en febrero de este año. Una estrategia que, desde el punto de vista metodológico, está bien planteada. Cada uno de los retos detalla responsables, equipos interdisciplinares, acciones, presupuestos plurianuales e indicadores de consecución.

Presupuestariamente, casi el 90% de la inversión se dedica a cinco áreas clave, sobre las que hay poco que objetar: incremento del tamaño medio de las empresas; inversión en I+D+i; transferencia de tecnología; cadena alimentaria y capital riesgo (Sodena). Ahora bien, resulta difícil valorar las acciones que se proponen, más allá de que 24 retos y 102 acciones parecen muchas, y de que no todas tienen la misma importancia para la mejora de la competitividad de Navarra.

Asimismo, seguimos echando en falta temas clave, como una política fiscal creíble, reformas en la administración regional y local e impulso a infraestructuras básicas como el Tren de Alta Velocidad y el Canal de Navarra. Por contra, hay temas fundamentales que no requieren grandes inversiones y que sí aparecen en el Plan, como el impulso a la Formación Profesional, cercana a las empresas, que esperemos se cumpla, y la reducción de la burocracia administrativa en general, aunque no se plantean objetivos concretos de creación de nuevas empresas. Tampoco se plantean reducir las barreras fiscales al crecimiento empresarial, acción que depende directamente del Gobierno de Navarra.

Es decir, el S3 parece un plan razonable, aunque dudo que vaya a cambiar la situación actual de pérdida paulatina de competitividad que percibimos los empresarios y nuestra falta de confianza en el futuro con esta Administración.

Navarra ha pasado de liderar muchos de los rankings económicos nacionales a encontrarse, tras dos años del nuevo gobierno, en un declive paulatino del que parece difícil salir si no se toma conciencia del mismo y de las razones que nos han llevado a él, y se emprenden los cambios necesarios. Esperemos que así sea para que Navarra vuelva a ser la región económica y socialmente puntera que conocimos y que sin duda podemos volver a ser.

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