I+D+i en Navarra, la apuesta del futuro

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I+D+i en Navarra, la apuesta del futuro

Diario de Navarra, 17 de diciembre de 2006
Tres economistas analizan la situación de la investigación, el desarrollo y la innovación en la Comunidad foral

El sistema de I+D+i en Navarra precisa de una mayor colaboración entre universidades y empresas. Si no, el rendimiento de los programas de investigación podría estar amenazado. Ésta es una de las conclusiones a las que ha llegado el estudio El sistema de investigación, desarrollo e innovación en Navarra, que presentaron esta semana los economistas Fernando San Miguel, Cristina Berechet y Mª Ángeles Les.

El trabajo, financiado por la Cámara Navarra de Comercio e Industria y por el think thank Institución Futuro, está hecho, según sus autores, «para intentar detectar las debilidades y llevar a la movilización de los agentes» (empresas, Administración y universidades, entre otros).
Para llevar a cabo tales objetivos, el trabajo se estructura principalmente en dos grandes bloques. Por una parte, se analiza la posición del sistema de I+D+i en Navarra, de acuerdo a un conjunto de indicadores. Por otra parte, desde una óptica «más cualitativa», el equipo de autores ha mantenido entrevistas con los responsables de centros tecnológicos (como CIMA o Citean), y las universidades de Navarra con el objetivo de conocer su opinión sobre la estructura del sistema, su papel y su relación con las empresas.

Al analizar el conjunto de los indicadores y la posición relativa de la Comunidad Foral con respecto a la media europea, los investigadores resaltan debilidades como la formación continua, la intensidad de la innovación y las exportaciones de alta tecnología. También falla, según el estudio obtenido, el nivel de educación de los jóvenes, el gasto público y empresarial en I+D o el porcentaje de empleados que tienen acceso a Internet.

Por contra, el sistema navarro presenta sus mayores fortalezas en los niveles de empleo en industria de alta y media-alta tecnología, en la población con educación terciaria, en el número de investigadores por mil habitantes o el porcentaje del gasto en I+D de las universidades financiado por las empresas.

En la segunda parte del estudio, los economistas han puesto en tela de juicio las características del sistema navarro, conformado por empresas, centros de investigación, Administración Pública e instituciones. Para los autores, «Navarra cuenta con 12 centros tecnológicos, 9 de carácter sectorial y 3 de carácter horizontal. La oferta tecnológica ha experimentado un salto considerable, con la reciente creación de 3 centros tecnológicos, 2 de ellos en sectores punteros como la biomedicina y las energías renovables». Para los autores, «esta interacción entre teoría y práctica puede ser una solución para superar las dificultades de los investigadores a la hora de trasladar sus avances al mundo empresarial».



«La economía depende de la investigación»
Fernando San Miguel, economista de la Institución Futuro se encargó de explicar algunos puntos clave del estudio.
-¿Por qué ir más allá del simple porcentaje del PIB dedicado al I+D?

-Es habitual la utilización del porcentaje del PIB como medida de la capacidad investigadora de una región, pero, si no se considera su composición y características, es una cifra parcial. ¿Quién lo desarrolla, en qué sectores lo produce?

-¿Y cómo han encontrado a Navarra?

- Goza de aspectos punteros y de otros más flojos. Positivamente se podría valorar la creciente participación de las empresas en los programas del I+D+i. Pero siempre existe una contrapartida. En este caso, en Navarra habría que hablar de la poca presencia de sectores diferentes del industrial como receptores o beneficiarios de estos adelantos.

-Es que se vuelve inevitable la asociación de I+D+i e industria...

-Es cierto. En líneas generales, hemos concluido que las políticas públicas de Navarra están excesivamente basadas en el desarrollo tecnológico. Y esto tiene su lógica razón de ser: la economía navarra depende de su capacidad competitiva, y en ésta es clave la investigación, la innovación y el desarrollo. Pero habría que apostar más por el conocimiento a medio y largo plazo. Y por aplicar lo que se está obteniendo en las universidades a las empresas. Pero vamos por buen camino. Los empresarios ya no tienen su prioridad en los costes. Comienzan a ver más allá.

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