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Qué es Institución Futuro

 

PENSANDO EN NAVARRA

 

12. Artículos de opinión sobre Navarra

            

ARTÍCULOS DE OPINIÓN SOBRE NAVARRA

No cabe duda de que una de las formas de llegar a la población navarra es mediante artículos de opinión publicados en diversos medios de comunicación. Prueba de que la opinión pública está recibiendo el mensaje del think tank son los numerosos artículos que Institución Futuro ha publicado. Muchos de ellos han tenido como tema diversos aspectos de la economía y la sociedad de Navarra.

Diario de Navarra, 19 de mayo de 2002

Por un mecenazgo para el futuro de Navarra

Julio Pomés, Director de Institución Futuro

El crisol para probar el compromiso ciudadano es el mecenazgo para lo esencial y permanente. Los mecenas saben que lo más impactante muchas veces no es importante. Los éxitos de Thatcher, Bush padre, Clinton y Blair fueron debidos a think tanks. El mecenazgo que proporciona un mejor futuro es la inversión en inteligencia. Navarra debe ser pionera en un desafío: anticiparse en su inteligencia colectiva.

Georges Duhamel decía hace medio siglo que “un pueblo sólo es grande cuando produce grandes hombres”. Otro francés, Víctor Hugo, completaba esa idea con esta: “la grandeza de un pueblo no se mide por el número, como la grandeza de un hombre no se mide por su estatura: su medida es la cantidad de inteligencia y de virtud que posee”. Navarra tiene una historia cuajada de cultos mecenas que donaron sus fortunas para las grandes causas de nuestra tierra. Algunos de ellos supieron adelantarse a su tiempo y constituyen la grandeza que hoy les propongo imitar: conjugar la generosidad con la inteligencia. Pondré algunos ejemplos que nos permitirán corroborar el carácter altruista que siempre ha existido en nuestra tierra, a la par que mostrar la evolución del espíritu del mecenazgo en el tiempo.

En primer lugar destacan los benefactores de la población marginal en épocas en que las instituciones públicas no podían materialmente atenderla. Huérfanos y ancianos encontraron en Trinidad Fernández Arenas y Joaquín Jarauta el apoyo indispensable para sobrevivir en un digno hospicio: la Meca. Otro talante de mecenazgo lo constituye la asistencia a los enfermos; Concepción Benítez y Nicanor Beistegui responden a este tipo de bienhechores. Su padrinazgo consistió en la cesión de los terrenos y en costear la construcción del actual Hospital de Navarra.

La tercera variedad de patrocinio la constituyen los partidarios de que era más digno “enseñar a pescar” que “regalar pescado”. Fueron prohombres que proporcionaron trabajo mediante la creación de explotaciones agrarias e industriales. En el fondo eran generosos pragmáticos: la inversión para poner el remedio en las causas evitaría el gasto en paliar las consecuencias. Juan de Goyeneche (Nuevo Baztán) y Domingo Elizondo (El Irati) son dos buenos ejemplos de estas acciones beneméritas.

Un cuarto modelo de mecenazgo son los legados para la educación. Así lo hicieron Piñeiro de Elío con el primer colegio de bachillerato en Navarra (Colegio de Jesuitas de la c/ Compañía, hoy Escuela de Idiomas) y Arturo Aróstegui con el colegio de Salesianos. Ambos consideraban que la formación básica de las personas era un bien preciado. Por último, nos queda el mecenazgo del arte, el más delicado. Está dirigido al mundo más culto y persigue que nuestro patrimonio cultural permanezca. Sin duda, la familia Huarte constituye un gran ejemplo en Navarra (Museo de Oteiza).

La transición planteada no es sino la reproducción de la pirámide de Maslow: el mecenazgo ha ido satisfaciendo primero las necesidades básicas de supervivencia, para llegar al final a proteger las artes. A medida que los servicios sociales de la Administración han llegado a sufragar la base de la pirámide, el mecenazgo se ha desplazado hacia su vértice.

El crisol para probar el compromiso del ciudadano con la comunidad en la que vive es su altruismo para lo auténticamente esencial y permanente. Aquí es necesario advertir sobre un peligro: el acoso de la televisión, que nos hace creer que sólo lo impactante es importante. Las personas que de verdad quieren contribuir a una Navarra mejor deberán preferir las grandes metas a largo plazo a los efímeros aplausos de satisfacer el capricho de lo inmediato. Todos los mecenazgos son laudables, pero en mi opinión el que puede proporcionarnos un mejor futuro es la inversión en inteligencia.

Hace unas décadas el pronóstico del futuro era una simple estimación lineal. Hoy el logro de ventajas perdurables para una región requiere más talento. Vivimos instalados en el cambio permanente y además la competición es global. Ya no basta generosidad; hace falta también visión para detectar las nuevas tendencias, e ingenio para discernir cuál puede ser el mejor futuro posible. Del mismo modo que D. Félix Huarte supo traer la industrialización a Navarra, antes de que llegara a otras regiones, hoy la Comunidad Foral debe ser pionera en acometer un desafío: anticiparse en su inteligencia colectiva.

El mecenazgo privado de los países más adelantados del mundo ha venido invirtiendo desde hace más de un siglo en centros de inteligencia compartida, los think tank. La eficacia de estos “laboratorios de ideas” es proverbial. Baste citar que los éxitos económicos de Thatcher se debieron al Center of Policy Studies, los de Bush padre al Heritage Foundation, los de Clinton a la Brookings Institution, y los de Tony Blair a Demos y al Institute for Public Policy Research.

Hace unos meses ha iniciado su andadura en la Comunidad Foral un modesto think tank, profesional e independiente, sin ánimo de lucro, auspiciado por la sociedad civil, vinculado a los mejores think tank del mundo, que espera contribuir al futuro de Navarra. Este “catalizador de ideas y acción” tendrá la virtualidad de no depender del termómetro electoral y de no estar constreñido por la rigidez burocrática de la Administración. Ojalá de la sociedad civil navarra surjan mecenas que otorguen su apoyo decidido a esta iniciativa tan prometedora para nuestra tierra.

Expansión, 4 de diciembre de 2004

Navarra, ingenio frente a tamaño

Julio Pomés, Director de Institución Futuro

Ayer, festividad de San Francisco Javier, fue el Día de la Comunidad Foral de Navarra. En este aniversario, la pregunta clave es ¿por qué esta pequeña región es tan próspera? La respuesta es clara: por su inteligencia colectiva. Recordemos que Navarra se integró a España en 1841 mediante un pacto entre iguales, tras su milenaria historia como reino propio. Éste es el origen de su actual singularidad foral y de todos sus derechos históricos y fiscales. Mencionaré los datos económicos en los que Navarra marca diferencias respecto al contexto nacional.

Población: 578.210 habitantes, con una densidad de 55,6 hab/km2 (España: 42.720.000 hab. y 84,4 hab/km2). PIB per cápita: 21.967 euros (España 17.395 euros). La estimación de tasa de incremento de PIB de la Comunidad Foral en el tercer trimestre de 2004 fue 3,4 frente al 2,6 del Estado. Navarra es la segunda comunidad con mayor renta de España (13.477 euros). La Encuesta de Población Activa (EPA) refleja que en el tercer trimestre de 2004 Navarra se mantiene como la autonomía con menor tasa de paro: un 4,50% frente al registro estatal del 10,54%. Navarra también destaca por poseer un Índice del Valor Añadido Industrial de 194 (la media nacional es 100). Respecto al comercio exterior, Navarra exporta el 37,35% de su PIB (España, el 18,85%).

Otro dato singular es su apuesta por las energías renovables con una producción eólica de 693,2 MW en 2003, lo que supone un 14% del total español, con una estimación de autoabastecimieno eléctrico para 2005 del 97%. Probablemente el dato más sorprendente de Navarra es que sea la provincia española que presenta mejores índices de bienestar social según el Anuario Social de España 2004 elaborado por La Caixa, obteniendo la máxima puntuación en servicios sanitarios, niveles de renta, calidad educativa, empleo, vivienda y equipamiento del hogar.

Detrás de estos ratios envidiables se esconden unas políticas públicas y unas actuaciones particulares acertadas, que han tenido la visión y perspicacia para descubrir oportunidades en la incertidumbre económica en que vivimos. El think tank que dirijo toma a Navarra como región prototipo para el estímulo de políticas regionales. Ésa es la razón por la que hace unos días presentamos un informe sobre los Presupuestos Generales de Navarra de 2005 (PGN), en el que comparábamos nuestras cuentas con los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Citaré algunas de las conclusiones: 1) Los PGN son más realistas que los PGE nacionales y están elaborados con una metodología más moderna y acorde con la propuesta de la OCDE. Así, el crecimiento de los ingresos forales es del 7,38%, mientras que los del Estado ambicionan un 10,7%; 2) Aseguran la estabilidad presupuestaria, la eficacia del gasto público y la financiación propia; 3) Los PGN mantienen un esfuerzo inversor del 25% del Presupuesto frente al 7,8% que representan los del PGE; 4) Contemplan unos incentivos fiscales para la inversión empresarial en I+D+i impresionantes. Una demostración que acredita la excelencia de las cuentas públicas navarras es que Standard & Poor’s ha calificado el crédito a largo plazo de Navarra como AA+, lo que convierte a la Comunidad Foral en la primera de España en cuanto a estabilidad económica y menor riesgo. Otro ejemplo de gestión pública eficaz es la venta de la compañía de energía renovable EHN a Acciona, desinversión que ha logrado una plusvalía de 357 millones de euros para Sodena, la sociedad pública de desarrollo del Gobierno de Navarra.

El segundo gran factor que explica el desarrollo navarro es su capital humano. Tras los altos ratios de calidad productiva, el de los vehículos fabricados en Pamplona es un buen ejemplo, hay una laboriosidad y un sentido de responsabilidad en las personas encomiables.

Esta cultura del trabajo y el esfuerzo parecen valores genuinos de una tierra curtida, hasta hace unas décadas, en el duro trabajo agrícola y ganadero. Contribuye a esta identidad regional el hecho de que Navarra no haya sufrido fuertes reconversiones industriales y, por tanto, apenas padezca el síndrome del trabajador quemado que exige reivindicaciones incompatibles con la rentabilidad.

Los riesgos

Una amenaza que tiene Navarra, típica de los países que han vivido con un gran bienestar muchos años, es una autocomplacencia que lleve a la relajación del esfuerzo para ser competitivos.

Otro riesgo es el aumento del gasto público sanitario y asistencial, peligro del todavía se está a tiempo de prevenir mediante una receta infalible: el establecimiento de un ticket moderador, en función de las rentas personales disponibles, que responsabilice al ciudadano en el uso de los servicios que reclama. Ahí, Navarra podría dar un ejemplo al contentadizo Gobierno de España. ¿Habrá valor para hacerlo?

Diario de Navarra, 22 de septiembre de 2005

Navarra necesita masa crítica

Julio Pomés, Director de Institución Futuro

La autocomplacencia y la falta de espíritu crítico nos impiden ver uno de los mayores obstáculos para el progreso de Navarra: nuestra escasa y dispersa población. Creámoslo o no, el desarrollo de un territorio precisa una cierta masa crítica de habitantes para que surjan oportunidades y se autogenere fuerza económica.

Si el crecimiento en población es importante, lo es más el de profesionales excelentes. Éstos son el catalizador imprescindible para que una región se beneficie de una singularidad distintiva que le permita una posición ventajosa. Para que aparezcan talentos, no basta el reclamo de ese bienestar del que tanto presume Navarra. Para atraer a los mejores se necesita, además, que la vivienda tenga un coste asequible. Retrae trasladarse a una ciudad donde la renta disponible y, por lo tanto, la calidad de vida, queda aplastada por la losa de una hipoteca insoportable. Otro efecto funesto del alto precio de la vivienda es la dificultad añadida para la movilidad de las personas. Sin ella no es fácil que se produzca esa cultura emprendedora, característica del dinamismo de EE UU. Los norteamericanos se trasladan a donde haga falta para prosperar, y ese movimiento favorece el intercambio de ideas y la cohesión del país.

Guenduláin: solución de Navarra

En nuestro país tenemos una normativa para edificar extraordinariamente compleja, que parece diseñada más para evitar que se construya, que para facilitar que haya las viviendas que se necesitan. La consecuencia es clara: la jungla legal y la lentitud administrativa favorecen la especulación de los ayuntamientos y de los propietarios de terrenos. Clama al cielo que la repercusión del solar en vivienda en el extrarradio de Pamplona sea de 200.000 euros. No se confundan. Los sólo promotores o constructores son tan víctimas de la situación como aquellos a los que no les toca la lotería de una VPO. El nivel de endeudamiento que requiere la compra de un solar implica un riesgo considerable y la construcción por sí misma tampoco es un gran negocio. Los que dan el pelotazo son aquellos que aprovechándose de la escasez de oferta de suelo, venden a un precio desorbitado un terreno acaparado hace mucho tiempo. El reto de Navarra reside en desmarcarse de una política de vivienda que impide nuestro progreso. Por eso, operaciones como la de Guenduláin pueden implicar algo más importante que la resolución de una crisis coyuntural de la vivienda; es sobre todo la oportunidad de convertir a Navarra en una región del siglo XXI.

Suelo para competir

Los países con mejor prosperidad son aquellos en los que es la propia sociedad civil la que se resuelve sus problemas. El ‘Estado Providencia’ está ya en desuso, por su poca eficacia y por el secuestro de la libertad ciudadana. Suecia lleva ya diez años rectificando porque sus ciudadanos estaban hartos deque les exprimieran con impuestos, sus servicios tuvieran una calidad mediocre y, lo que es peor, sin posibilidad real de elegir alternativas diferentes a la oficial. El intervencionismo innecesario para edificar es un corsé que ahoga el desarrollo. La obligación de la Administración es habilitar mucho suelo urbanizable para que la competencia entre los promotores haga bajar los precios. Además, el Gobierno Foral no tiene recursos ni capacidad para acometer la construcción de viviendas. El único riesgo del proyecto de Guenduláin es su perniciosa politización, así como que falte grandeza y amplitud de miras en nuestros dirigentes.

La Gran Pamplona

La globalización tiene unas nuevas reglas que, nos guste o no, nos afectan. Navarra necesita una gran ‘ciudad-región’ para tener futuro. La generación de esta «Gran Pamplona» requiere la magnanimidad de los ayuntamientos que rodean a la capital foral. La Mancomunidad es insuficiente: hace falta una integración completa de los municipios, tanto para alcanzar la‘masacrítica’, como para mejorar la relación calidad/coste de los servicios. Ante los competitivos tiempos que se avecinan, es imprescindible que dejemos de mirar al pasado y tengamos visión de futuro. Como decía Lampedusa, «todo tiene que cambiar para que esto siga igual». El mantenimiento del actual bienestar exige el reto de la constitución de la «Gran Pamplona», proyecto ante el que hay que sacrificar algunas nostalgias y la pérdida de nuestra ilusoria seguridad.

Diario de Navarra, 15 de octubre de 2005

Ser distintos por ser distinguidos

Julio Pomés, Director de Institución Futuro

La autosatisfacción que está presente en Navarra conlleva un riesgo: sentirnos con unas capacidades superiores que, supuestamente, nos blindan de las vicisitudes. Hoy, la competitividad devora al que no ha sabido mantener sus ventajas. Permítanme que les cite tres frases esclarecedoras que escuché a José Ignacio López de Arriortua, el célebre "superlopez". 1. En África, todos los días una gacela se despierta al salir el sol y sabe que tiene que correr más rápido que el león más veloz. 2. Y todos los días, un león se despierta y sabe que tiene que correr más rápido que la gacela más lenta. 3. No importa si somos una gacela o un león; lo mejor es que, cuando salga el sol, estemos corriendo.

La moraleja de esa historieta es elemental: no nos podemos quedar parados. Permanentemente, debemos intentar ser mejores que los demás en algunas de las actividades que encierren mayor valor añadido, como las que requieren un gran capital intelectual. No lo duden, los trabajos que generan riqueza estable están ligados al talento. Por poner un ejemplo cercano, el proyecto de diseño de cada nuevo VW Polo en Wolfsburg es un proceso más rentable que su montaje en la ensambladora de Landaben.

Dinamizar la competitividad es una tarea ardua. Por eso, no conviene añadir dificultades innecesarias, como las que están generando algunos partidos nacionalistas en sus respectivas Comunidades Autónomas. En Navarra, por fortuna, apenas estamos sufriendo por este debate estéril. Sin embargo, creo que es oportuno reflexionar sobre la cuestión, porque nuestro Viejo Reyno posee algunas singularidades que los oportunistas podrían aprovechar para fomentar una miope visión aldeana. Si aspiramos a mantener e incrementar la riqueza y la competitividad de Navarra, hemos de estar dispuestos a participar sin miedo de un entorno abierto, que no admite alzar barreras artificiales, sean de orden político, económico o social. Desde la economía, cualquier intento proteccionista ha demostrado ser incapaz de frenar la fuerza de la globalización. A corto plazo, parece conceder cierto alivio a quienes no se atreven a competir, pero a medio plazo conduce al deterioro ineluctable del tejido económico.

En el plano político y social, la exaltación de los llamados "hechos diferenciales" no es menos empobrecedora. Se puede hacer bien compatible la identidad propia con la apertura al mundo, sin que exista un afán constante por apartarse de los demás, basándose en razones peregrinas, con el único propósito de parecer distinto. Y encima, cuando tus características no te diferencian del resto. Todos los pueblos tienen sus peculiaridades. Hay que reconocer las ventajas que nos han otorgado, como en el caso del régimen foral en Navarra, que ha demostrado ser un instrumento magnífico para lograr el equilibrio entre el necesario autogobierno y el compromiso con la nación a la que todos pertenecemos. Pero, en una época en que la civilización evoluciona hacia la globalidad, los españoles no podemos convertirnos en estandartes de una especie de nuevos reinos de taifa.

La sociedad civil tiene que enfrentarse a la dinámica estéril de reformas estatutarias y cambios constitucionales en la que nos han envuelto ciertos irresponsables de la clase política. Además de no llevarnos a ningún buen puerto, nos alejan de problemas reales: mantener nuestros niveles de bienestar, integrarnos con éxito en la globalización, garantizar el crecimiento sostenible y lograr que nuestra economía sea competitiva en un escenario cada vez más complejo. Para solventar estas dificultades aún nos sobran barreras y, sobre todo, necesitamos que se extienda una mentalidad abierta, por la que la sociedad navarra y española entienda que el planeta no ofrece ya fronteras y sí muchas oportunidades. Por otra parte, es muy importante que otras naciones perciban que en este país también impera el espíritu de la mundialización, que somos un destino interesante para las relaciones comerciales, la inversión y el talento. Asimismo, que podemos ser un actor protagonista en la escena internacional. Me temo que, en las circunstancias actuales, no gozamos de demasiado crédito.

Navarra debe alejarse de los derroteros que han tomado otras Comunidades Autónomas y apostar por conseguir la distinción en el entorno global: hacer mejor que nadie lo difícil, pues a todos interesa. En próximos artículos, prometo desgranar algunas potencialidades con las que podemos ser una referencia de prestigio en el mundo.

Diario de Navarra, 21 de noviembre de 2005

Navarra debe atreverse

Julio Pomés, Director de Institución Futuro

Una herramienta indispensable para que el Viejo Reyno se asegure el futuro es contar con unos Presupuestos Generales de Navarra (PGN) que incorporen con éxito las tendencias en el mundo. Vaya por delante que los PGN que se debaten estos días en el Parlamento Foral son mejores que los del año pasado, pero eso no basta. Si se quiere relanzar la economía, las modificaciones deben ser más drásticas. Si elevamos el zoom, se advierte una crítica inapelable en los PGN: constituyen una oportunidad perdida para apostar por el cambio que exige un liderazgo europeo. El reto que tenemos no es ser la comunidad más próspera de España, sino estar en la cabecera de Europa. No podemos olvidar que nuestra nación es económicamente una medianía en el concierto mundial. Duele que, siendo Navarra la región de la Unión Europea con mayor capacidad de autogobierno, los políticos navarros elijan la senda de hacer muy bien «lo que siempre se ha hecho». Hoy el continuismo ha dejado de ser una garantía de éxito y se ha convertido en un predictor de fracaso. La razón de esta evolución es la turbulencia e incertidumbre de nuestro entorno. Desafortunadamente, los PGN son, en gran medida, una triste réplica de los nacionales que, a su vez, imitan los populistas presupuestos de los países con peor evolución económica. Pondré un ejemplo para que escarmentemos en cabeza ajena. Es muy probable que Francia siga teniendo un crecimiento de su PIB inferior a la media europea en el 2006, porque su abultado gasto social no deja sitio al estímulo de la actividad productiva. De otro lado, el gobierno galo no tiene valor para acometer las duras reformas que Francia necesita. La consecuencia es obvia: la economía francesa continuará languideciendo y, lo que es peor, esta atonía perjudicará a toda Europa. La Institución Futuro ha vuelto a analizar este año los PGN. El trabajo lo ha dirigido el Catedrático de Hacienda Pública y exdirector del Instituto de Estudios Fiscales, Juan José Rubio. La crítica más preocupante de este experto es el enorme incremento en el gasto estructural; ese que, cuando se pone una vez en los presupuestos no sólo no hay quien lo quite en el futuro, sino que es creciente cada nuevo ejercicio. Esta reconvención es la más peligrosa para conseguir el modelo de presupuestos que necesitamos, pues si el gasto público no desciende, el margen de maniobra es pequeño. Navarra debe innovar e imitar a las economías europeas más florecientes. Irlanda es una buen referencia en la Europa del euro y los países bálticos un excelente modelo de competitividad fiscal dentro de los nuevos miembros comunitarios. El peculiar régimen económico de Navarra ofrece hoy unas ventajas únicas en Europa que bien aprovechadas podrían hacer de nuestra Comunidad Foral un lugar interesante para la inversión en las actividades más prometedoras. Por ejemplo, para que los navarros tengamos una mayor renta per cápita se debe impulsar una política fiscal atractiva que reduzca el impuesto de sociedades o elimine el confiscatorio impuesto sobre el patrimonio. Para que el nuevo modelo presupuestario sea factible deben superarse tópicos que ya son insufribles para una ciudadanía madura e inteligente. Uno de esos engaños es proclamar que estos presupuestos son mejores que los del año anterior porque contienen más gasto social. Cuántas veces esa ayuda no llega en grado suficiente a los que de verdad la necesitan y, sin embargo, se dilapida por quienes, sin necesitarlo realmente, lo consumen desaforadamente porque es gratis. Otra sandez es alabar unas cuentas públicas que estrujan tanto a los genuinos creadores de riqueza, que desincentivan el espíritu emprendedor. Al final, esa presión excesiva perjudica a los más pobres porque el ingreso fiscal total disminuye. A los que debe penalizar una política fiscal sensata es a los especuladores, ésos que no producen nada, no a los creadores de riqueza y empleo. Me consta que lograr el diseño de presupuestos que requieren los nuevos tiempos es muy difícil. Lo impide tanto el alto porcentaje de gasto estructural y las partidas plurianuales comprometidas, como la dificultad de conseguir un acuerdo entre los partidos políticos. El error es no acometer el reto posible: la introducción cada año de algunos cambios significativos que implicaran un avance objetivo respecto a los países europeos más prósperos. Aquello de «Navarra, siempre p’alante», ahora hay que trasladarlo del corazón a la cabeza para que sea un «p’alante» en la inteligencia colectiva para innovar los primeros.

Expansión, 3 de diciembre de 2005

Navarra: sutileza y competencia

Julio Pomés, Director de Institución Futuro

Hoy, festividad de San Francisco Javier, es el Día de la Comunidad Foral de Navarra, ocasión propicia para interpretar por qué este antiguo reino constituye una referencia válida para inspirar un benchmarking a otros lugares. Está demostrado que, si se descontara el efecto de capitalidad de Madrid, Navarra sería la región con el mejor promedio de ratios económicos de la nación. Conviene recordar que la Comunidad Foral es una de las tres regiones españolas con balance fiscal negativo (aporta más de lo que recibe), dato que desmonta la burda teoría de imputar esta prosperidad al régimen foral.

Las razones que han hecho que Navarra haya superado a otras Comunidades Autónomas (CCAA) son cualitativas. Destaca, en primer lugar, una Administración eficaz, fortaleza que se refuerza por una ciudadanía que no se amilana a la hora de exigir sus derechos. Esta organizada maquinaria administrativa permite que la ejecución de decisiones se realice pronto y bien, con la consiguiente disminución de los costes burocráticos.

Un segundo factor es la cordial rivalidad entre el sector privado y público por dar el mejor servicio posible. Un buen ejemplo es la sana competencia entre la célebre Clínica Universitaria y la sanidad pública, que ha favorecido una calidad asistencial sin parangón en España. Ese buen equilibrio entre lo privado y lo público, unido a una estrecha colaboración entre los dos ámbitos, provoca unas sinergias que benefician a toda la sociedad.

Una tercera causa es la estrategia de sus líderes, más interesados en la inversión en el fértil largo plazo, que en contentar estériles ‘antojos’ del corto. Su consecuencia es la anticipación que Navarra registra frente al resto de CCAA. Una demostración irrefutable de este avance se aprecia en un desafío que tiene el país: el reto de la competitividad. Hoy, para que una economía tenga futuro, es clave la inversión en I+D+i. Navarra destina un 1,9% de su PIB a I+D+i, casi el doble que la media española (1%), lo que la convierte en la CCAA con mayor inversión en este concepto y, además, iguala a la media europea. Si este dato es bueno, hay otro mejor: el 65% de esta inversión es privada y en ella participan muchas pymes. Este último valor implica que los gobernantes navarros no se quedan en una gestión correcta de lo público, sino que, también, generan las condiciones para que el sector privado participe. El origen de esta vanguardia del I+D+i reside en el acierto de sus planes tecnológicos, políticas que los policymakers navarros han prometido continuar para alcanzar ese 3% que se ha fijado la UE para el 2010.

Un cuarto motivo del progreso de Navarra es su estilo de hacer política. Existen otras comunidades que, para sentirse un pueblo diferente, apuestan por una interpretación económicamente suicida del ‘hecho diferencial’. Al contrario, Navarra se ha decantado por un modo más sutil de mostrar su personalidad regional: ser distintos por ser distinguidos, al hacer mejor lo difícil, aquello que genera mayor valor añadido.

A pesar de esa evolución positiva, citaré dos cuestiones preocupantes. La primera es el corto recorrido de mejora que le queda a la senda de “hacer muy bien lo que siempre se ha hecho” en materia de Presupuestos. Ahí, Navarra debe dar un quiebro e imitar modelos más audaces que impliquen una rebaja del gasto público y de los impuestos. Un segundo asunto, en el que no se entiende que las diversas formaciones políticas navarras no presenten un frente común, es el fragante incumplimiento por parte del Gobierno Central de los compromisos de inversión en las infraestructuras que son competencia del Estado: la red ferroviaria y el aeropuerto. Así, en los Presupuestos Generales del Estado no hay financiación para las ejecuciones previstas en años anteriores. Es inconcebible la falta de atención de La Moncloa hacia una Comunidad que, a diferencia de otra muy próxima, ha tenido siempre una lealtad inquebrantable a España.

Me parece que otras CCAA harían bien en fijarse e imitar los aspectos que han otorgado ventajas competitivas clave a la Comunidad Foral, ya no sólo en España, sino en el ámbito europeo. Si en vez de practicar la insolidaridad nos dedicamos a aplicar los logros de nuestros vecinos, estoy seguro de que entre todos consolidaremos el crecimiento económico de España y la prosperidad de nuestros ciudadanos.

Diario de Navarra, 16 de enero de 2006

El riesgo merece la pena

Julio Pomés, Director de Institución Futuro

La cualidad de nuestra época es la incertidumbre. Ahora, casi todo es impredecible y el pasado ya no nos puede dar lecciones para encarrilar el futuro. Los acontecimientos han perdido su lógica lineal y lo que aprendimos ayer no necesariamente nos prepara para el futuro. Es más, parece que el acierto en dirigir nuestro porvenir depende más de la intuición sutil que de la racionalidad rancia (¡pobre Descartes!).

El que la perplejidad nos invada no puede llevarnos a la parálisis, o a repetir sin más todo lo que ha funcionado hasta ahora. Tenemos que arriesgarnos si queremos un horizonte prometedor de progreso para Navarra.Nuestro "bienestar foral" nos ha conducido a una complacencia que casi incapacita para variar el rumbo. Hoy, elegir en temas capitales, como cambio de trabajo o de residencia, provoca vértigo. El temor al riesgo nos supera, hasta el punto que la obsesión por la seguridad parece que prevalece sobre la más noble facultad del ser humano: el amor a la libertad. Preferimos el conformismo y aguantar una situación insatisfactoria, pero segura, antes que luchar por una mayor realización personal.

Navarra, la penúltima

No me ha extrañado que en el 2005 la Comunidad foral sea la penúltima de España en el crecimiento de los trabajadores autónomos. La falta de iniciativa está generada por la mencionada complacencia. Ser trabajador por cuenta ajena "mola" más que abordar proyectos audaces y de beneficio incierto. Todo esto frena la voluntad de riesgo que entraña el espíritu emprendedor. A medida que aumenta la protección pública para gozar de un bienestar acomodado, no sólo para las personas necesitadas sino también para la clase media, el atrevimiento de montar una actividad novedosa se reprime. Lo cómodo es pedir todo gratis y de modo inmediato al político de turno. Así se desemboca en un incremento del gasto público, de la presión fiscal sobre los creadores de riqueza y en el entorpecimiento de la actividad emprendedora.

Sin embargo, en el pasado no fuimos así. Nuestra hidalga estirpe hacía jurar los fueros a los reyes porque aquellos navarros no se consideraban súbditos pasivos, sino ciudadanos con autoridad para obligar al monarca a regir el reino con justicia. En la medida de que uno depende más de sí mismo, adquiere más riesgo, pero también es más libre y más señor de su destino. Cuando tal actitud impera en un país, la sociedad civil es fuerte y los gobernantes son más conscientes de sus límites y del papel subsidiario de la Administración Pública.

La revolución inteligente

El protagonismo individual y la actitud abierta hacia el riesgo es clave para la competitividad. Ser una región competitiva exige que cada navarro sea ambicioso en su trabajo. Dicho de otro modo, una actitud compartida de los ciudadanos por generar valor provoca que una región logre la excelencia económica. Esta responsabilidad personal exige no sólo la eficacia profesional, sino sobre todo visión para la elección de la actividad. Si cada navarro seleccionara acertadamente a qué dedicarse y tuviera la flexibilidad de aprender materias nuevas, cuando conviniera cambiar, Navarra sería invulnerable.

Si queremos que Navarra sea admirada en su entorno hay que persuadir de que el riesgo merece la pena. En el informe sobre las perspectivas económicas de la Comunidad Foral publicado en este periódico el pasado domingo, muchas de las críticas de los empresarios se referían al abultado gasto público, que obviamente lastra la actividad emprendedora. Para disminuirlo, debemos ser los ciudadanos los que pensemos dos veces antes de exigir más servicios. La sociedad civil debe crear una corriente de opinión que serene el excesivo consumo de servicios públicos y cuestione la prodigalidad de la Administración Pública.

Un pueblo es grande cuando produce grandes hombres y Navarra los tiene, pero adormilados, porque no se les motiva a ejercer su ingenio para innovar. Contamos con el magnífico ejemplo de San Francisco Javier. Su espíritu le llevó a arriesgarse hace 500 años y marchar a París para mejorar su talento y comerse el mundo, algo que consiguió en la misión espiritual que se impuso. Hoy Navarra necesita muchos intrépidos "javieres" que luchen con tesón por los desafíos actuales en virtudes y valores del Viejo Reyno. No, no mire a los demás, piense si usted es capaz de encender su libertad y ser protagonista del futuro que merece la noble historia de nuestra tierra.

Diario de Navarra, 10 de junio de 2006

Un futuro de Navarra en libertad

Javier Troyas, Presidente de Institución Futuro

Hace unos días comenzó el ciclo de conferencias de Institución Futuro Las Comunidades del Siglo XXI en libertad. Con él deseamos impulsar la reflexión sobre el presente y el futuro de Navarra y España, dentro del marco de la Unión Europea. Queremos averiguar cuál es el marco más idóneo para nuestra convivencia, después de más de veinticinco años de democracia y prosperidad y ante los retos de la globalización.

En medio del debate sobre la reforma autonómica y a raíz de la posible disolución de ETA, Navarra se encuentra en una posición difícil. Por un lado, hemos de analizar si nos conviene introducir cambios en nuestro régimen foral, que hasta la fecha ha sido garantía de desarrollo. Por otro lado, y por desgracia, vemos que Navarra parece llamada a ser el último cautivo del terrorismo puesto que, según dicen, su canje puede ser uno de los factores determinantes de la desaparición de los terroristas. Con ello, hay quien aboca a los navarros a un destino que la mayoría no desea: perder su situación actual de Comunidad diferenciada e independiente.

La situación es preocupante, sobre todo porque la clase política está muy lejos del consenso que debe presidir en las cuestiones de Estado. Unos políticos exigen, sin éxito, que se garantice el actual statu quo de Navarra antes de iniciar ninguna negociación. Otros afirman que no tenemos que preocuparnos, que nuestra Comunidad foral no está encima de ninguna mesa de negociación. Otros líderes, incluso de otras Comunidades, nos dicen que no debemos tener ningún miedo. Que seremos los navarros quienes decidamos nuestro futuro, pero ¿libremente? ¿sin otras consecuencias? ¿para decidir lo que hoy ya somos? Otros grupos, sin embargo, señalan que sin hablar de Navarra es imposible que ETA desaparezca.

Como ciudadanos navarros, nos encontramos ante un panorama inquietante. En Institución Futuro pensamos que no podemos sentarnos y esperar a que otros decidan. Vamos a intervenir en los ejes del debate y nos manifestaremos cuando sea necesario acerca de lo que más conviene a Navarra. Lo que sí tenemos claro es que vivimos en una tierra próspera, cuyos indicadores de bienestar se encuentran entre los más destacados de España y Europa. Esta situación es resultado del esfuerzo de todos y del buen sentido de quienes nos han gobernado. Al margen de que no tengamos que caer en la autocomplacencia, hay que pensar si lo más inteligente es que continuemos por esta senda o si, por el contrario, debemos tomar rumbos más inciertos.

Navarra ha podido alcanzar su bienestar porque en nuestro país llevamos treinta años de democracia. Después de etapas poco afortunadas, hemos sabido articular un espacio de convivencia válido para todos. Qué poca paciencia y memoria tienen los que creen que este período ya se ha agotado. La estabilidad de España todavía es cosa de ayer y mejor no olvidarlo. Y luego está la propia experiencia europea. Cincuenta años después de sufrir la Segunda Guerra Mundial, formamos parte de una entidad política, Europa, que constituye la sana envidia del mundo civilizado. La fuerza de la Unión ha consolidado la democracia y ha acabado con los regímenes fascistas y comunistas. Europa nos abre un espacio de libertades y prosperidad comunes, al que hacemos un flaco favor con barreras localistas y diferencias artificiales. Los navarros, como europeos, también hemos de preguntarnos qué destino queremos.

Diario de Navarra, 24 de septiembre de 2006

Cómo atraer talento a Navarra

Julio Pomés, Director de Institución Futuro

Las vicisitudes del sector del automóvil en España y los duros momentos de la negociación de la ensambladora de vehículos de Landaben no deben llevarnos a lamentos estériles sino a espabilarnos para asegurar nuestro bienestar. La mejor alternativa para que Navarra no dependa tanto de Volkswagen es que vengan muchas pymes valiosas a nuestra tierra. Conviene advertir que la riqueza de Estados Unidos proviene sobre todo de sus millones de pequeñas empresas.

¿Qué pymes nos hacen falta? Es obvio que las empresas que necesitamos pertenecen a sectores tecnológicos de gran valor añadido. Aunque las políticas económicas del Ejecutivo foral para fomentar la inversión en I+D+i son acertadas, el problema de la competitividad no se resuelve únicamente a golpe de talonario o deducción fiscal. Para que esa inversión sea rentable hace falta disponer de mucho talento, y ahí nuestra pequeña población no tiene masa crítica.

¿Qué hacer para atraer talento? Los catalanes ya tienen una agencia de captación de talentos y los vascos han iniciado un proyecto similar, pero esta solución no es viable para Navarra por el coste que representa para nuestra reducida dimensión económica, razón que me mueve a sugerir opciones asequibles.

La primera medida para captar buenos cerebros es acudir al lugar donde se sabe que hay una pequeña empresa con futuro en fase embrionaria y ofrecerle unas condiciones excepcionales para que le resulte interesante mudarse a Navarra. Miguel Sanz trajo de su viaje a Estados Unidos un contrato prometedor. Obviamente este procedimiento puede cazar algún ‘mirlo blanco’, pero necesitamos una gran bandada si queremos promover el nuevo tejido empresarial que Navarra necesita, ese que asegura la competitividad en el largo plazo porque se sabe renovar a sí mismo.

Un segundo incentivo puede ser ofrecer becas generosas a acreditados talentos españoles en el extranjero, especialistas en un área aplicada y con una edad entre los treinta y los cuarenta años, para que vengan. Quizás las ofertas de perfiles debieran hacerlas las compañías que más invierten en I+D+i, comprometiéndose a cofinanciar con la Administración un contrato atractivo. Otras compañías que podrían estar interesadas son las sociedades navarras de capital riesgo, que han demostrado acierto en su selección de inversiones. El Programa ministerial Torres-Quevedo, aunque intenta también captar tecnólogos, no ha logrado el retorno de los que interesan. Un detalle importante para atraer a los valiosos es conseguir que la vivienda en Pamplona tenga precios razonables. Tener que entramparse de por vida para poder trabajar aquí desanima a venir.

Mi tercera propuesta es una convocatoria foral de préstamos del 50% para que los titulados que tengan un buen dominio del inglés puedan formarse en las instituciones de investigación aplicada de excelencia. Estos centros serían seleccionados por las empresas que abonasen la otra mitad. De otro lado los beneficiados se comprometerían a trabajar un par años tras su especialización en la empresa que les patrocinara.

Un cuarto modo de elevar el nivel tecnológico es invitar a grandes expertos a estancias cortas. Incluso sería interesante propiciar que gente con buenas ideas residente en España viniera de modo sistemático a Navarra a dirigir proyectos I+D+i. También es fundamental que las muchas celebridades geniales que viven en Madrid, tan necesarias para motivar colectivamente, pudieran invertir una jornada completa sin forzarles a dormir en Pamplona o acudir tan sólo el tiempo preciso para impartir una conferencia. Esto ahora es arduo mientras no exista un avión de retorno a Madrid a una hora tardía.

Navarra debiera distinguirse porque tiene un ‘efecto llamada’ distinto al resto de España: el de la inteligencia.

Diario de Navarra, 4 de febrero de 2007

Destrucción creativa

Julio Pomés, Director de Institución Futuro

El cierre parcial de la planta de BSH, el traslado de Caucho Metal y el desmantelamiento de Mepamsa han despertado una cierta inquietud acerca del futuro industrial de la Comunidad foral. Esta intranquilidad colectiva aflora cada vez que una empresa que proporciona empleo masivo cesa su actividad, por lo que conviene preguntarse si existe motivo de preocupación. La respuesta es que no lo hay, con tal de que actuemos con previsión, coraje e inteligencia.

Debemos aceptar los cierres como un proceso natural: lo nuevo y rentable ha de reemplazar a lo obsoleto y deficitario. La destrucción creativa está en el núcleo de la inevitable Nueva Economía e implica el sacrificio de lo inservible que impide innovar o crecer. Esto ha ocurrido siempre y seguirá pasando cada vez con mayor rapidez. La auténtica amenaza que tiene Navarra no es que parte de su tejido industrial deba regenerarse buscando actividades más competitivas. El peligro grave es que perviva una mentalidad insuficientemente moderna, quizás post-agraria, que nos aferre a mirar todo cambio como una agresión a nuestra seguridad. La supervivencia industrial exige poner en tela de juicio que «lo que siempre se ha hecho» sirva de «hoja de ruta».

Lo peor es que la alarma injustificada que acompaña a la clausura de una fábrica puede conducir a presionar al Gobierno de Navarra para que lo resuelva. Con frecuencia, cuando una empresa es inviable, la inyección de dinero público suele ser un lujo que prolonga la agonía, retrasa un cierre inevitable y, a la larga, perjudica a los trabajadores. Muchas veces, la inversión de esos recursos en la creación de una nueva empresa rentable parece más conveniente que mantener en la UVI, con el dinero de todos, a otra compañía sin viabilidad económica. Joseph Schumpeter prefería que los principales catalizadores del crecimiento económico fueran los particulares, no los gobiernos. Lo deseable sería que, ante la percepción de un porvenir complicado, los empresarios, en colaboración con los trabajadores, se anticiparan a la crisis con iniciativas innovadoras.

Aprender a convivir con el riesgo es una actitud imprescindible en los tiempos de cambios que se avecinan. Como dice John Kotter, «saber cambiar era virtud ocasional, sin embargo, ahora, es imprescindible para sobrevivir». Tan sólo se mantendrán las empresas que sepan adaptarse al cambio permanente que nos espera. El modo de asegurarse un puesto de trabajo y de tener mejores oportunidades laborales exige estar aprendiendo continuamente nuevas destrezas. Cuando la seguridad prima sobre la realización personal, la consecuencia es la frustración derivada de impedir que afloren los proyectos que exigen nuestras mejores potencialidades.

No se pretende dar una receta específica para cada caso particular, sino promover el cambio de actitudes que requiere nuestra época. Ésta es la misión genuina de los think tanks: impulsar una sociedad civil con iniciativa y un mayor ejercicio responsable de la libertad ciudadana. Nuestra tierra necesita una mentalidad en la que el presente no quede condicionado por el pasado, sino al revés: que el presente sea elegido imaginando un futuro, sin perder lo permanentemente valioso que encierran nuestras tradiciones. La mejor forma de predecir el futuro es inventarlo y construirlo, y tener en cuenta que lo que mueve y arrastra el mundo no es la tecnología, ni el dinero, ni los gobiernos, sino las ideas que prenden activamente en los ciudadanos. La destrucción creativa, practicada con talento, no sólo es una política necesaria para renovar nuestro tejido industrial sino, sobre todo, una experiencia en la aventura apasionante que encierra nuestra vida.

Diario de Navarra, 14 de febrero de 2007

Por la competitividad

José Antonio Sarría, José León Taberna y Emilio Huerta

A pesar del clima de optimismo que despierta el crecimiento del PIB español, todas las Comunidades Autónomas están preocupadas por su falta de competitividad regional. El actual aumento del PIB se debe a actividades que, como la construcción y los servicios intensivos en trabajo, apenas otorgan ventaja competitiva respecto a los países avanzados. Lo que se necesita para sostener un crecimiento robusto de la economía es generar riqueza por trabajos y actividades que aporten alto valor añadido.

Las autonomías más despiertas están inmersas en proyectos prometedores. Citaremos dos: el ICREA catalán, una institución promovida por la Generalitat para atraer talento de todo el mundo, y el Instituto Vasco para la Competitividad (IVC), centro que en palabras de su director surge «a modo de think tank». El Gobierno vasco ha conseguido diez millones de euros para el arranque del IVC desde empresas como Kutxa, Euskaltel, Petronor, Gamesa, SPRI y la Diputación de Guipúzcoa.

En Navarra no nos hemos dormido y desde Institución Futuro, en cumplimiento de uno de sus objetivos, velamos por la competitividad. Llevamos cuatro años trabajando en este asunto, realizando sesiones de trabajo con expertos nacionales, visitando los centros europeos que mejor podrían inspirar el modelo adecuado a las necesidades de Navarra y organizando seminarios como el celebrado en 2003, Reflexión estratégica sobre la competitividad de Navarra. Todo ello ha servido para configurar el proyecto que está a punto de ver la luz; la creación del Centro para la Competitividad de Navarra, desde el que se pretende, partiendo de los potenciales actuales y conociendo las experiencias exitosas realizadas en otras regiones del mundo, recomendar e influir de un modo práctico y permanente, para que la sociedad navarra vaya posicionándose de un modo ventajoso frente a los retos del futuro.

A diferencia de los disgregados esfuerzos habidos hasta ahora, se pretende que este centro tenga un carácter integrador y permanente para que existan sinergias. Se propone elaborar propuestas que ayuden a responder a cuestiones tan importantes como ¿Qué limitaciones presenta nuestra economía e industria que restringen nuestro potencial de mejora de la productividad? ¿Cómo avanza una sociedad y sus empresas hacia la frontera de la innovación? ¿Cómo despertar el espíritu emprendedor y la asunción de riesgos? ¿Cómo fomentar la cooperación y confianza entre los principales actores económicos que determinan la mejora del bienestar de nuestra sociedad? Conviene observar que los centros para el fomento de la competitividad existen en otros países de nuestro entorno, y su cualidad esencial es la independencia de entidades con intereses prioritarios distintos.

Así, ninguno de los centros extranjeros estudiados depende de organizaciones sindicales, patronales, políticas o de defensa de intereses sectoriales específicos aunque, por supuesto, propician debates con ellos para reflexionar colectivamente sobre las restricciones y problemas de su economía. También es propio de estos centros desarrollar una visión global de la coyuntura económica, área en la que Institución Futuro ha investigado con rigor.

El Centro para la Competitividad es una iniciativa que merece el apoyo de todos, pues no sólo ayudará a descubrir las potencialidades de nuestra economía, sino que además promocionará la sociedad civil, el talento de los ciudadanos navarros y, lo que es más importante, fomentará el estado de opinión necesario para asumir los cambios que se avecinan, ya que una sociedad que no se arriesga y no tiene ambición se enfrenta a un futuro incierto.

José Antonio Sarría, José León Taberna y Emilio Huerta son presidente, vicepresidente y director del Centro para la Competitividad de Navarra.

Diario de Navarra, 8 de octubre de 2007

Retos de la economía navarra

Julio Pomés, director de Institución Futuro

En este comienzo de legislatura merece la pena dar un repaso a los retos que tiene nuestra tierra. Es indudable que nuestra situación de salida es ventajosa. Navarra se sitúa en la vanguardia de los rankings económicos de las regiones españolas. Sirva a modo de ejemplo que Navarra ostenta el segundo puesto en el Índice de Convergencia frente a la Unión Europea, se encuentra en el puesto 44 dentro de las 268 regiones europeas y, además, su índice de bienestar es envidiable.

En este ámbito destaca el servicio sanitario que, a pesar de algunas manifiestas disfuncionalidades, resulta ser, sin discusión, uno de los mejores de España. Esta calificación está en sintonía con lo que piensan los navarros, tal como demostró Institución Futuro en la investigación presentada en junio Opiniones y actitudes de la sociedad navarra hacia la sanidad. La principal debilidad que tiene la economía foral es la magnitud del gasto social, de los más altos de todas las comunidades españolas. La consecuencia es un gasto público considerable, que además sigue creciendo. De hecho, la Comunidad foral ocupa el segundo puesto en el ranking de crecimiento del gasto público regional en 2007: un 16% de aumento en 2007 respecto al año anterior, según el Instituto de Estudios Fiscales. El riesgo de esta partida es su carácter estructural, rigidez que no admitiría recortes si los ingresos decrecieran por la llegada de un ciclo recesivo de la economía.

Algunos argumentarán que no hay por qué preocuparse, que Navarra cerró sus cuentas en 2006 con un superávit de 111,5 millones de euros. Este dato puede confundirnos, pues el sobrante no es debido a la austeridad que recomiendan el Banco de España y las directrices europeas, sino a una mayor recaudación en los impuestos directos. En 2006, la Hacienda foral recaudó 268,6 millones más de lo previsto, de los que 129,2 correspondieron al Impuesto de Sociedades y más de 120 millones al IRPF.

El obligado pacto que deberán hacer UPN-CDN con PSN para sacar adelante los presupuestos hace temer que los socialistas condicionen su apoyo a un mayor gasto social. Si se concede este aumento, la presión fiscal no podría disminuir lo suficiente para conseguir hacer muy competitivas a nuestras empresas. Además, el no singularizarnos por tener impuestos más bajos que otras regiones nos podría hacer perder oportunidades en nuestro mundo globalizado. En resumen, la próspera situación actual no debe llevarnos a una parálisis autocomplaciente: los éxitos pasados no aseguran los futuros

Respecto a la reciente comparecencia del Vicepresidente económico en el Parlamento, confieso que aunque hemos estudiado el documento con espíritu crítico, las pautas que establece nos han parecido excelentes. Especialmente agrada la promesa de vincular la deflactación de las tarifas del IRPF al índice de precios al consumo, lo que mantendría estable la presión fiscal sobre la renta. Otros aspectos positivos son: la intención de eliminar el impuesto sobre el patrimonio, tributo injusto por la doble imposición que supone (y que además lo soportan sobre todo las clases medias), y la rebaja del impuestos de sociedades a las pymes (25%) y micropymes (20%).

El camino escogido es el acertado: bajar los impuestos genera riqueza y aumenta los ingresos fiscales. Los tributos excesivos frenan el espíritu emprendedor y desincentivan el trabajo, pues el beneficio marginal que se obtiene, al incidir en el tramo más alto de los tipos del IRPF, no compensa el esfuerzo adicional. Hoy, lo progresista e inteligente es posicionarse en el tramo de la "curva Laffer" en el que la reducción del tipo impositivo aumenta la recaudación. Ésto es precisamente lo que vienen haciendo con éxito Irlanda y los países del Este de Europa, y lo que han prometido Merkel y Sarkozy.

Diario de Navarra, 22 de noviembre de 2007

Mediocridad obligatoria

Julio Pomés, Director de Institución Futuro

Cada vez más padres están teniendo la tentación de enviar a los hijos a estudiar a países con buen sistema educativo. Su mayor preocupación no es la dificultad de aprender un idioma extranjero en España, sino la poca exigencia del plan de estudios. Alarma especialmente la impresión de muchas familias sobre el pobre futuro que le espera a un hijo que no se esfuerza en la etapa en que se conforma el desarrollo intelectual.

Esta intuición coincide con las teorías constructivistas de Vigotsky y Ausubel, según las cuales el genuino aprendizaje implica una construcción personal, mediante la interacción entre lo que ya sabe y la actividad externa e interna que realiza. Dicho de otro modo, para mejorar las capacidades intelectuales hay que esforzarse y enfrentarse con el nuevo conocimiento para poder asimilarlo, lo que va en contra del absurdo concepto de hacer lúdica la escuela.

Con la Logse, el PSOE intentó evitar el fracaso escolar de una parte de los alumnos mediante una menor exigencia. El resultado ha sido el fracaso general, tal como demuestra la evaluación educativa internacional que hace la OCDE, el Informe PISA. Según este estudio, España es una de las naciones con peor rendimiento académico del mundo desarrollado. El impresionante abandono escolar (29,9%) no se arregla tratando los síntomas, sino incidiendo en las causas: un mayor apoyo a los profesores para que puedan desempeñar su labor, y enviar a los alumnos que no quieren seguir el plan de estudios normal a otros centros que ofrezcan asignaturas que les puedan motivar.

A los socialistas les molestaba el elitismo intelectual y apostaron por el igualitarismo de resultados, lo que les llevó a no valorar el mérito académico. El resultado de obligar a la mediocridad intelectual ha provocado un aumento del elitismo que se pretendía evitar: que los hijos de las familias más acomodadas estudien en los mejores colegios del extranjero. El PSOE ha perjudicado con su forzado igualitarismo a muchos alumnos, especialmente de las clases desfavorecidas, quienes no optimizarán su talento por falta de estímulos. La Ministra de Educación parece no percibir que el futuro de España no sólo requiere una educación exigente, sino además diversa, que contemple diferentes opciones en función de las aptitudes y actitudes de los estudiantes. La ministra debiera haber ofertado dos bachilleratos: uno para ir a la universidad, y otro, más experimental, para acceder a los ciclos superiores de la Formación Profesional. Con su café para todos, pierden ambos grupos de alumnos.

En Navarra, el Consejero de Educación ha intentado escaparse de este mal sistema, pero la situación de minoría parlamentaria del Ejecutivo no le ha permitido una acción contundente para evitarlo. Cuando se implantó la Logse, el Consejero de Educación de entonces, Javier Marcotegui, supo esquivar parte de las deficiencias de la Ley y diseñó unos itinerarios que permitían opciones de distinto grado de dificultad para los alumnos. Ahora la nueva norma no permite evadirse.

Con la nueva regulación muchos alumnos, con el apoyo de sus padres, van a preferir pasar de curso con cuatro asignaturas pendientes y caer en el desorden que supone estar entre dos cursos. Además, muchos alumnos no se esforzarán sabiendo que cuentan con cuatro años para aprobar los dos cursos del bachillerato. La educación de la fuerza de voluntad y de otras cualidades del carácter se perjudicará, y el futuro profesional de los estudiantes también. Quien lucha por su propio desarrollo personal suele ser en el futuro un gran emprendedor y logra ser constante para superar unas oposiciones. Las consecuencias de una mala educación las padecen siempre los que peor se pueden defender: los niños y los adolescentes, con el agravante que el daño que se les inflige suele ser irreversible.

Diario de Navarra, 7 de enero de 2008

Obstáculos al crecimiento de la Economía de Navarra

Emilio Huerta, Director del Centro para la Competitividad de Navarra (CCN)

En el séptimo Congreso de Economía de Navarra, varios trabajos presentados han indicado que las diferencias en el crecimiento de la economía Navarra con el de las regiones más desarrolladas de la UE, se explican por diferencias en la productividad. Esta debilidad de la productividad nos advierte de ciertas ineficiencias del entramado, mercados, economía regional y estrategias de las empresas que limitan el potencial de crecimiento de nuestra economía.

Comencemos por el funcionamiento de la economía española. Algunos de los aspectos que destacan como barreras a los comportamientos innovadores son: la ausencia de una auténtica competencia efectiva en muchos sectores de servicios y sobre todo regulados, la accesibilidad a la financiación, la burocracia y exceso de normas y reglas, el alto nivel de presión fiscal a las empresas, la existencia de trabas para la creación de empresas, la falta de flexibilidad del mercado laboral y la calidad de las instituciones de investigación y educación superior y sus limitaciones para transferir tecnología.

Por otra parte, la economía de Navarra ofrece tecnología, recursos y capacidades valiosas para el desarrollo de los negocios. La industria navarra se ha especializado en un reducido número de sectores, con importante presencia de capital extranjero y amplio desarrollo de sectores de media-alta tecnología; el 41% del VAB industrial se genera en estos sectores. Además, las actividades de alta tecnología son de escasa importancia en comparación a las cifras que muestran las regiones más avanzadas de la UE. En cuanto al impulso a la I+D+i, medido por el número de patentes realizadas, observamos que este indicador ha mejorado en Navarra en los últimos años, y ha pasado de 23,71 patentes por millón de habitantes en 1995 a 76,63 en 2002. Sin embargo, está todavía muy lejos de las regiones europeas más desarrolladas como Stuttgart (Alemania), con 736 solicitudes.

Otros rasgos de nuestro entorno local son: su alto potencial energético mediante renovables, una amplia disponibilidad de personal cualificado y la existencia de un número importante de centros tecnológicos sectoriales. La capacidad de financiación de iniciativas innovadoras ha mejorado gracias al desarrollo favorable del capital riesgo, y la proximidad a clusters de comunidades próximas y mejoras en la gestión de la cadena de actividades de distintos sectores, han generado suministradores y proveedores locales muy competitivos. Pero en la cadena de relaciones verticales, todavía no ha arraigado una cultura de cooperación y colaboración entre empresas.

Por último, la estrategia de las compañías es la otra variable que condiciona la productividad. Entre las empresas industriales de Navarra, se observa una amplia variedad de estructuras organizativas y estrategias. Existe un grupo de empresas excelentes, en torno a un veinte por ciento del total, que utilizan sistemas de gestión avanzados y compiten con las mejores empresas del mundo en los mercados internacionales. Pero, en la mayoría de los casos, se aprecia una pauta moderada hacia el cambio. En este grupo, la gestión se basa más en métodos tradicionales, mando y control, que en la incorporación de nuevos sistemas de dirección más eficaces y que se apoyen en la información, la participación y el liderazgo. Muchas empresas están automatizando sus procesos e incorporando herramientas de gestión de la calidad, pero la inversión en herramientas tecnológicas complejas (ERP) es escasa y la inversión en TICS es todavía moderada. En cuanto a la gestión de los recursos humanos, ésta se lleva a cabo en las compañías navarras mediante políticas muy convencionales. En la mayoría de las empresas no hay estrategias de gestión de los recursos humanos, sino mera administración del personal. La seguridad en el empleo viene condicionada por el tipo de contrato laboral, y los incentivos para los empleados se basan en el salario fijo. La inversión por empleado en formación es baja y en las relaciones industriales predomina más la desconfianza y el conflicto entre empleados y dirección que la cooperación y la confianza.

El panorama que hemos presentado reconoce algunas limitaciones y obstáculos a la mejora de nuestro potencial de crecimiento. Más competencia en los mercados de bienes y servicios, un entorno microeconómico local más favorable a la colaboración entre empresa e instituciones y unas estrategias empresariales más sofisticadas, orientadas a la creación de valor y elaboradas desde nuevos modelos de gestión, resultarán cruciales para impulsar la mejora sostenida de la productividad de la economía navarra.

 

Diario de Navarra, 20 de enero de 2008

Momento de cambiar

Julio Pomés, Director de Institución Futuro

Navarra se encuentra en una situación óptima para dar el salto de calidad que asegure su futuro económico. Frente a la caducada receta de "no toques lo que funciona", hoy se impone, en todo el mundo, la contraria: hay que cambiar cuando se tiene músculo financiero para enfrentarse a los nuevos retos y se puede aguantar la "travesía del desierto", hasta que los nuevos proyectos triunfen.

El nuevo paradigma se justifica porque, como muestran los rankings de permanencia en la excelencia de las empresas, el éxito de hoy no predispone el de mañana, sino todo lo contario. Cuando el éxito se prorroga muchos años, algo que ocurre en Navarra, es muy alta la probabilidad de que se extienda una sensación de autocomplacencia y una falsa convicción de considerar asegurado nuestro bienestar.

Esa actitud de aburguesamiento actúa como un virus que provoca una paralizante esclerosis en la actividad económica promovida por los particulares, quienes prefieren depositar su confianza en el Gobierno de Navarra, en lugar de hacerlo en el propio esfuerzo. La conveniencia de que cada ciudadano esté activo y participe en sacar Navarra adelante resulta más imprescindible si cabe, cuando es un hecho innegable que la economía sufre una desaceleración grave, tal como muestran las fuertes restricciones al crédito, el descenso del crecimiento del PIB español, del 3,8% al 2,5% (OCDE), y la pérdida de empuje de sus dos locomotoras: la construcción y el consumo interior. Además, estos malos datos se enmarcan en un escenario de incertidumbre mundial con dificultad para establecer previsiones, porque los cambios ocurren con rapidez.

Desafortunadamente la clase política en España se mueve más por el corto plazo de conceder caprichos a los que menos aportan y más exigen, que a lograr una prosperidad estable en el tiempo, por estar basada en el ágil espíritu emprendedor de la sociedad civil. Tenemos que convencernos de que los pródigos beneficios sociales tienen un mayor coste cuando los proporciona un ente público, que cuando lo hace la iniciativa privada. El aparente "gratis total" con que venden los políticos una nueva prestación siempre va aparejada a una mayor presión fiscal sobre la sufrida clase media. Respecto al riesgo, es indiscutible que a medida que crecen las partidas estructurales del presupuesto público, como el capítulo de personal, aumenta el gasto comprometido, lo que reduce seriamente el margen de maniobra para afrontar probables crisis. Es bien sabido que el Gobierno tiene unos ahorrillos que no van a necesitarse en el 2008, pero si ahora no introducimos sobriedad, habrá que gastarlos en años venideros para cubrir déficit estructurales, lo que abocaría a una grave crisis.

Institución Futuro presentó antes del comienzo del debate presupuestario su "Comentario a los Presupuestos Generales de Navarra 2008", estudio realizado por el catedrático de hacienda pública y ex-director del Instituto de Estudios Fiscales D. Juan José Rubio. Nuestras propuestas animaban a los políticos a que frenaran la espiral del gasto público y se tomaran medidas mucho más contundentes que las puestas en práctica hasta ahora para favorecer la competitividad de las empresas e incentivar el espíritu emprendedor de los ciudadanos. Al desoír nuestras sugerencias, Navarra perdió una oportunidad para pertrecharse mejor ante una crisis que va a ser más fuerte de lo que nuestros políticos advertían. Hubiera sido deseable que el obligado pacto presupuestario se hubiera realizado no desde una miope óptica electoral clientelista, sino desde la grandeza de atreverse a hacer lo que Navarra necesita: ser competitiva globalmente, lo que exige promover que lo sean sus ciudadanos.

Diario de Navarra,

26 DE ABRIL DE 2008

INTERVENCIONISMO

LETAL EN VIVIENDA

Julio Pomés, Director de Institución Futuro

¿Es conveniente el intervencionismo gubernamental para superar la crisis económica? Ante una coyuntura presidida por la incertidumbre, es urgente que la sociedad civil se pronuncie. Esta crisis es distinta y todas las ideas serán pocas para inspirar políticas públicas e iniciativas particulares que alumbren estrategias para afrontarla.

El pasado 25 de marzo, Institución Futuro alertaba del descenso de recaudación que provocará un incremento de PIB inferior al previsto; se recomendaba que los 400 euros los devolviera el que hizo la promesa y que se ahorre para el TAV. Hace una semana advertíamos de la pérdida de productividad respecto a las regiones con mayor renta per cápita en Europa.

 Hoy queremos abordar si, ante la crisis de la vivienda, es conveniente el intervencionismo que propone CDN y próximamente evaluaremos las medidas económicas del Gobierno. CDN ha planteado que la reserva obligatoria de suelo para VPO en las nuevas áreas residenciales aumente al 70%. Si la propuesta progresa, el coste de cada metro construido tendría una repercusión de solar desproporcionada frente a la que le correspondería sin la reserva para VPO. En un mercado inmobiliario en el que las ventas han caído abruptamente y con malas expectativas de futuro este intervencionismo resultaría letal. Serían pocos los que se atreverían a promover o a adquirir unas viviendas tan penalizadas. La consecuencia de una medida tan coercitiva sería desastrosa: disminuirían las viviendas libres en Navarra, que son las más rentables, y los constructores y promotores harían su actividad principal fuera de nuestra tierra, con lo que se perderían empleos, riqueza regional y tributos.

La criminalización social que reciben promotores y constructores responde a un error muy extendido: confundir a los especuladores de terrenos, unos auténticos depredadores sociales, con los empresarios, aquellos que arriesgan su patrimonio y acometen una actividad tan difícil como compleja, en la que no es infrecuente tener pérdidas por un percance en las obras, un retraso en la licencia o que no se venda al ritmo previsto.

Conviene recordar que algunos ayuntamientos son responsables de los altos precios de la vivienda. Éstos han sacado las parcelas con cuentagotas, para que la penuria de suelo provoque precios desorbitados en las subastas. El suelo nunca debiera ser el pagano del déficit municipal. En una región como Navarra, con una de las densidades de población más bajas de España, es incomprensible que escaseen parcelas.

Es un hecho incontestable que con suelo en abundancia bajaría drásticamente el coste de la vivienda. Otro intervencionismo perjudicial es el que la Administración se entrometa a ser promotor. ¿No saben que la gestión pública es menos eficiente que la privada? Así, no se entiende que la primera promotora de viviendas en Navarra sea gubernamental.

En muchas jurisprudencias se vería como una vulneración al derecho de propiedad que al propietario de un solar se le impusiera un porcentaje de VPO. Por contra, en España nos hemos acostumbrado a tragar lo que mandan. Los que diariamente revisamos la prensa económica internacional observamos con pesar cómo nuestra nación se aleja del rumbo ágil, flexible y competitivo que tienen las políticas económicas de los países que nos aventajan.

Como han demostrado los investigadores más serios, sólo desde la libertad se consigue una mayor prosperidad para todos y especialmente para los más desfavorecidos. Es triste que, para tener más seguridad, se asuma un detrimento de nuestra libertad en beneficio del poder político, motivo por el que algunos prefieren lograr VPO en vez de ser emprendedores. ¡Qué pena no realizar la propia vida para evitar el riesgo que implica ejercer la libertad en plenitud. 

 

 

 

 

Artículos de opinión sobre Navarra (PDF)


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