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TENDENCIAS DE FUTURO 20

 

TENDENCIAS EN LA SOCIEDAD

 

La era del hombre creativo

 

La creatividad y la innovación son cada vez más las características personales que conducen a nuestra sociedad. Su desarrollo da lugar    al “hombre creativo”, lleno de ideas brillantes que puede llevarlas a la práctica.

 

El concepto del hombre creativo surge de la necesidad de      crecimiento personal que, unida al desarrollo tecnológico, favorece       la creatividad y la innovación. Esta es una de las principales ideas     que se extraen del informe Media Landscapes in the Age of the   Creative Man publicado por el Copenhagen Institute for Futures   Studies. Para sus autores, ser creativo supone dejar de lado ideas habituales y concebir otras nuevas preguntándose “¿y si…?”, “¿por qué no probar…?” o “¿no sería posible que…?” e intentar responderlas.

Cuando se da rienda suelta al pensamiento y se miran las situaciones desde un punto de vista inusual es más probable que la creatividad surja. Por otro lado, la innovación se sustenta menos en ideas originales y más en saber cómo llevarlas a la práctica. El objetivo ha de estar claro para poder desarrollar el proceso desde el germen hasta la solución práctica. El concepto de innovación y creatividad está muy ligado al del “Imperativo creativo”, lema de la reunión anual del Foro Económico Mundial, celebrada en enero de 2006 en Davos, Suiza. En este caso, el imperativo creativo se refiere al desarrollo de nuevas capacidades en un contexto empresarial y económico de cambio continuo.

Las premisas de la lógica del “hombre creativo” son las siguientes: la creatividad y la innovación resultan cada vez más necesarias en nuestra sociedad; la persona creativa disfruta creando cosas nuevas; las herramientas para este desarrollo son mejores que las de hace años; el “hombre creativo” no se adapta al entorno, sino que lo adapta a él; es individualista, pero no egoísta; y quiere implicarse de forma activa en lo que hace.

 

TECNOLOGÍA

La lógica del hombre creativo está muy ligada a la industrialización y la tecnología. El mundo occidental y sus empresas ya no pueden basar su éxito en la producción en cadena. La industrialización está afectando al número de puestos de trabajo, que cada vez más tienden a ser actividades creativas, como el desarrollo de ideas y productos como, por ejemplo, películas, música o videojuegos. En este contexto, los ganadores serán los que sean capaces de desarrollar ideas o inspirar a otros para hacerlo. Se encontrarán entre las personalidades creativas a las que les resulta difícil desempeñar tareas rutinarias de la sociedad industrial y de servicios. También habrá perdedores: aquellos incapaces de manejar objetivos inespecíficos donde ni el objetivo ni el modo de alcanzarlo se conocen de antemano.

La tecnología facilita en buena medida el proceso desde que se concibe una idea hasta que se obtiene el producto final. Los ordenadores, con sus múltiples usos, son una de las herramientas más importantes para el desarrollo del producto moderno. Áreas como la arquitectura –cálculo de estructuras y resistencias-, el cine –animación por ordenador–, la literatura –posibilidad de publicar un libro propio y venderlo online– y la música –orquestas virtuales– son las más claras beneficiarias del desarrollo tecnológico.

 

CAMBIOS SOCIALES

Los cambios sociales y tecnológicos promueven la innovación y la creatividad de dos formas. En primer lugar, la tecnología ahorra energía y tiempo y nos libra de varias responsabilidades: limpieza doméstica, ahora más ligera con todos los aparatos; compras, fáciles a través de Internet; trabajo, que con las infraestructuras disponibles, se puede realizar desde casa, etc. Aunque no existe ninguna garantía de que las personas usen su tiempo y energía “extra” en acciones creativas, al menos tienen la opción de hacerlo. En segundo lugar, las sociedades multiculturales aportan más fuentes de inspiración. La historia muestra cómo los progresos culturales y tecnológicos se producen cuando y donde las culturas confluyen. En la actualidad la inmigración, la posibilidad de viajar a precios reducidos y el comercio global han facilitado que la sociedad occidental moderna sea un cruce de caminos de culturas.

Los consumidores podemos beneficiarnos cada vez más del “hombre creativo”. En especial, podemos influir directamente en el producto que consumimos. Adaptar los accesorios del coche, diseñar las propias zapatillas deportivas… y lo que está por venir, como librerías que en vez de tener grandes cantidades de libros en stock imprimirán los volúmenes en el acto según los clientes los soliciten. El resultado quizá sea que las compañías del futuro no produzcan bienes materiales, sino que desarrollen datos digitales específicos para cada consumidor.

 

 

 

 

La era del hombre creativo

era del hombre creativo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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