TENDENCIAS EN POLÍTICAS PÚBLICAS
Los servicios públicos en Europa
En la actualidad está en entredicho que los gobiernos de los países de Europa puedan seguir proporcionando servicios públicos durante mucho más tiempo. Los diversos cambios demográficos son una de las principales causas
El estudio The future of public services in Europe, elaborado por investigadores del think tank Catalyst y del Centre for European Reform, analiza el debate sobre los servicios públicos y cómo podría evolucionar en la próxima década. La discusión sobre el futuro de los servicios públicos en Europa no está guiada sólo por criterios de costes y eficiencia económica; lo importante son los valores que la guían, tales como el acceso universal a ciertos servicios, la igualdad, la eficiencia y la responsabilidad. No es este el caso de Estados Unidos, donde el factor económico per se es determinante. Por ello, los propósitos de este tipo de servicios no deberían juzgarse sólo en términos económicos.
Esta concepción de los servicios públicos, con valores de justicia, inclusión social y solidaridad comienza a tambalearse, sin embargo, cuando supone un obstáculo para el crecimiento económico. Los cambios demográficos y tecnológicos acaecidos y, sobre todo, los que se prevén para la próxima década apuntan a que varios Gobiernos europeos realizarán recortes. Europa experimentará en los próximos años una reducción del número de personas trabajadoras. En el Reino Unido, por ejemplo, uno de cada tres ciudadanos será en 2020 mayor de 60 años, mientras que en la actualidad lo es uno de cada cuatro. Este descenso de número de la población trabajadora redundará en un crecimiento económico menor que el actual; la Comisión europea estima que podría reducirse del 2 al 1,25 por ciento en 2050. Los especialistas presagian que los gobiernos entonces tendrán que hacer recortes en los servicios públicos, cobrar por ellos y aumentar el rol del sector privado.
DEMASIADO PESIMISMO
Sin embargo, el estudio de Catalyst plantea si este debate debería tratarse en términos tan negativos y cuestiona algunas de las premisas de los estudios mencionados. Investigaciones recientes prueban que las predicciones de crecimiento insostenible son exageradas. Casi dos tercios de los costes sanitarios se producen en el último año de vida de las personas, con independencia de que éstas tengan 70 ó 90 años. La inmigración figura entre los factores mencionados como clave para paliar el envejecimiento de la población. Pese a ello, los gobiernos mantienen como prioritario el control del gasto de los servicios públicos, en especial el sanitario. Alemania es el país de la Unión Europea que más gasta en sanidad, 10,7 por ciento del PIB en 2001, frente al 7,6 por ciento del Reino Unido.
La Unión Europea es en teoría neutral sobre cómo se financian los servicios públicos y sobre si el sector privado debería proveer algunos de ellos. Sin embargo, sindicatos y ciertos políticos de centroizquierda detectan en las reglas de la Unión conflictos con los valores del sector público. El pacto de estabilidad y crecimiento, establecido para paliar el déficit presupuestario de la eurozona, podría llevar a los Gobiernos a establecer convenios con el sector privado. En cualquier caso, esta crítica no puede aplicarse a todos los países por igual dado que, tal y como indica el estudio de Catalyst, cada uno financia y provee servicios públicos de diferente manera.

Los servicios públicos en Europa (PDF)
