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TENDENCIAS DE FUTURO 19

 

TENDENCIAS EN POLÍTICAS PÚBLICAS

 

La apuesta por una fiscalidad de tipo único

 

En las políticas públicas actuales existe una cuestión de difícil resolución: cómo lograr el equilibrio entre los crecientes ingresos        que necesita el Estado para mantener la calidad de los servicios públicos, y una fiscalidad soportable que no desincentive la         actividad emprendedora de los ciudadanos.

 

Como parte de las medidas que han lograr este equilibrio, en el    mundo liberal cobra cada vez más fuerza la idea de que los Estados tienen que orientarse hacia la implantación de una fiscalidad de tipo único, algo que ya sucede en algunas economías emergentes del    Este de Europa. Los defensores de esta propuesta señalan que hay que unificar todos los tipos de impuestos (renta, sociedades, especiales, IVA) para que tanto los individuos como las empresas acaben soportando una carga fiscal simple y baja. Al mismo tiempo, abogan por la desaparición de impuestos como los de patrimonio o herencia. Así lo afirma Allister Heath, periodista y economista, en su informe Flat Tax, Towards a British Model, publicado por el think tank británico The Stockholm Network.

Para el experto, prueba de que la iniciativa tiene interés está en que ya se ha introducido en el debate político del Reino Unido. “Tanto el Partido Conservador como el Liberal-Demócrata están estudiando la idea con interés y algunos de sus líderes han manifestado que hay que tender hacia tipos unificados. Incluso, el hecho de que el Ministro de Economía Gordon Brown y los laboristas se hayan dedicado a criticar la fiscalidad única indica que la cuestión comienza a tener relevancia”.

El autor señala que para que un sistema fiscal funcione, los impuestos deben ser eficientes, transparentes, simples y justo. “Aunque ningún modelo de impuestos es perfecto, el tipo único cumple mejor estos criterios, citados por Adam Smith, que nuestro modelo actual”. A su juicio, la ventaja más evidente de la fiscalidad plana es que impulsa el crecimiento económico, en el sentido de que aumenta las posibilidades de beneficio para quien trabaja duro. Entiende que facilita la actividad emprendedora porque hace más fácil la creación de pequeñas empresas, ayuda a atraer inversión extranjera y promueve que aflore la economía sumergida. “Por otra parte, disminuye la evasión fiscal, facilita el proceso de pago de impuestos y también agiliza la recaudación”.

Allister Heath expone que actualmente, muchas decisiones económicas de los individuos y las empresas están mediatizadas por la presión fiscal, lo que entorpece las relaciones económicas y no asegura que la asignación de recursos sea lo más eficaz posible. “Incluso, desde un punto de vista filosófico, la puesta en marcha de una fiscalidad plana refuerza la idea de que no hay nada malo en el trabajo y el éxito económico. En vez de ser castigados por ganar por encima de la media, quienes triunfen serían tratados exactamente igual que los demás ciudadanos”.

 

MEJORA PARA LOS MENOS FAVORECIDOS

Otro de los colectivos favorecidos por la implantación de los impuestos de tipo único sería el de las clases bajas. A juicio del experto de The Stockholm Network, en el caso de Gran Bretaña, más de ocho millones de hogares se verían beneficiados en el corto plazo. “Muchos menos hogares tendrían que pagar impuestos directos. Asimismo, por el efecto positivo sobre el crecimiento económico y el aumento de la riqueza, habría una mejora del empleo que incrementaría las posibilidades de los más pobres”. Como ferviente defensor de este sistema fiscal, entiende que ayudaría a la movilidad social del Reino Unido, que en los últimos años se ha estancado.

Quienes se oponen a los impuestos únicos argumentan que llevan a un descenso en la recaudación, algo que los actuales Estados del Bienestar, sobre todo en Europa, no se pueden permitir. “Lo cierto es que a corto plazo la recaudación se reduce, pero no tanto como se puede esperar. Pero a medio y largo plazo crece, ya que el crecimiento económico y la regularización de la economía sumergida influyen positivamente en los ingresos totales”. Acostumbrados a otro modelo de impuestos, los Estados de los países más desarrollados de Europa se muestran reacios a reconocer en público el potencial de la fiscalidad plana. “Sin embargo, nos consta que algunos ya han encargado informes para estudiar la viabilidad del nuevo sistema y han descubierto que las ventajas superan a los inconvenientes”.

De hecho, Heath considera que la corriente en favor de los impuestos únicos es la más destacada de los últimos años, hasta el punto de que se espera que tenga tantas repercusiones como ha generado la política de privatización del sector público desde los años setenta y ochenta. “Veinte años después de la publicación de la primera obra seria sobre el asunto, La fiscalidad plana, por parte de Robert Hall y Alvin Rabushka, ahora comienza a plantearse con fuerza el cambio de las políticas fiscales”. El autor recuerda que hasta ahora, son escasos los ejemplos de territorios que han establecido el modelo. Entre ellos, “aparte de las experiencias de las islas de Jersey y Guernsey y de Hong Kong, desde los años noventa han adoptado un sistema imperfecto de fiscalidad plana países como Estonia, Lituania, Letonia, Serbia, Eslovaquia, Georgia y Rumania. También ha habido primeras experiencias en estados de Estados Unidos y provincias de Canadá”.

En el caso de los países más desarrollados de Europa, constata que hasta ahora ha habido una gran resistencia a abandonar el modelo fiscal tradicional. Sin embargo, la actitud de los políticos empieza a cambiar. “Francia ha anunciado que para 2007 habrá recortes e unificación de los impuestos. En naciones como Italia, Portugal, España, Dinamarca, Finlandia y Holanda, el movimiento partidario de una revisión de los impuestos es cada vez más fuerte”. Con respecto a Estados Unidos, el experto señala que el tema es objeto de debate desde hace tiempo, impulsado por sectores del Partido Republicano y por think tanks como el Cato Institute o la Heritage Foundation. “Es una lástima que en el Reino Unido los Laboristas, con Gordon Brown a la cabeza, muestren todavía una fuerte resistencia a la fiscalidad plana. Si persiste esta visión, Gran Bretaña seguirá perdiendo puestos en la clasificación mundial de la competitividad, anclada en la idea de que sólo compite con la Vieja Europa. En la era de la globalización, la competencia está en cualquier lugar, desde Chicago hasta Shangai”.

 

FISCALIDAD PLANA PARA EL REINO UNIDO

El grueso del informe lo dedica Allister Heath a proponer un modelo de fiscalidad plana para el Reino Unido. Su propuesta indica que “las clase bajas se beneficiarían en gran medida. Las clases altas, aunque en primera instancia no habría resultados positivos, se verían beneficiadas por el fuerte impulso de la economía. Y con respecto al sector público, en las primeras etapas tendría que limitarse el gasto debido al descenso de los ingresos fiscales. Pero los recortes puede superarse con la supresión de gastos innecesarios y con nuevas privatizaciones”.

Un obstáculo importante para la implantación del sistema en Gran Bretaña está, a juicio del autor, en la opinión publica. “Antes de realizar el cambio, hay que realizar una larga campaña de información para que el público crea en la necesidad de rebajar y unificar los impuestos”. El temor a que los recortes implicaran un deterioro del sistema de bienestar ha provocado el rechazo a la fiscalidad plana en países como Alemania, donde los partidos que han incluido esta reforma en sus programas han tenido pérdida de votos. Para que algo así no ocurra en el Reino Unido, Heath anima a explicar con detalle los cambios a la población.

Más allá de esta dificultad, piensa que la fiscalidad plana tiene que lograrse en el medio plazo. “No podemos llevar a cabo la reforma de manera inmediata. El Estado es muy grande y el sistema de impuestos muy complejo. Es conveniente realizar una transformación progresiva en todas las áreas de impuestos, con el fin de que se mantenga el equilibrio entre ingreso y gasto público”. Asimismo, entiende que será necesario un descenso significativo del gasto. “La fiscalidad plana sólo tendrá éxito en la medida en que se reduzca el tamaño del Estado”.

De lo que no le cabe duda es de que se trata de un fenómeno imparable. “En la próxima década, la fiscalidad plana tendrá en política la importancia que la privatización tuvo en anteriores decenios. Rejuvenecerá a los países que antes la adopten y relegará a una posición inferior a las naciones que mantengan el modelo impositivo actual”.

 

 

 

 

 

 

La apuesta por una fiscalidad de tipo único (PDF)

fiscalidad tipo único

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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