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TENDENCIAS DE FUTURO 19

 

EL FUTURO EN PERSONA

 

Andreas Schleicher, director del Programa Internacional                          de Evaluación a Estudiantes (PISA)

 

"Las inversiones en educación producen dividendos                          más altos que los tipos de interés reales"

 

El nombre de Andreas Schleicher no nos indica nada, salvo su procedencia alemana. Su foto tampoco explica la causa de su merecido prestigio. Pese a ser un perfecto desconocido para el gran público, los resultados de sus investigaciones  traen de cabeza a no pocos gobiernos. ¿El motivo? Dirige el Programa Internacional de Evaluación a Estudiantes (PISA), que analiza la calidad educativa de más de 40 naciones tan dispares como España, Estados Unidos, Japón, México y Turquía. Nuestro país y sus estudiantes quedan en muy mal lugar. Su último estudio, La economía del conocimiento: por qué la educación es clave para el éxito de Europa no evalúa la calidad de la enseñanza, sino la importancia del sistema educativo en el desarrollo económico de cualquier país. Este físico de 46 años reconvertido a sociólogo de la educación dirige la división de indicadores y análisis de educación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Su mensaje, repetido hasta la saciedad, no pierde vigencia: invertir en educación siempre reporta beneficios.

 

El estudio que ha publicado, La economía del conocimiento: por qué la educación es clave para el éxito de Europa, describe el sistema educativo europeo y destaca que, de forma global, no es tan bueno como el de Estados Unidos, Canadá y Asia. ¿Por qué?

Algunos sistemas educativos europeos, el más notable el de Finlandia, pertenecen al grupo de los mejores del mundo. Sin embargo, muchos otros se han quedado atrás no porque estén haciendo algo mal, sino porque el progreso en otros países ha sido mayor. Ante un mundo que evoluciona a gran velocidad, el sistema educativo europeo tendrá que mejorar si quiere cubrir las demandas de la sociedad moderna.

Algunos de estos cambios requerirán inversiones adicionales, sobre todo en los primeros años escolares. Pero la práctica demuestra que el dinero no siempre resulta ser garantía de buenos resultados educativos. Además, han de reducir el inherente sesgo clasista de cobrar impuestos altos a los pobres para subvencionar la educación de los ricos. Si Europa quiere mantener su ventaja competitiva en lo más alto de la cadena global de valor añadido, el sistema ha de ser más flexible, más efectivo y más fácilmente accesible para la gente.

 

El estudio también  indica que Alemania y Francia ya no son líderes en proporcionar aptitudes de alto nivel. ¿Qué ha ocurrido?

Las comparaciones muestran que en los países nórdicos más de dos tercios de los estudiantes que finalizan la educación secundaria comienzan estudios superiores. Esta proporción es incluso mayor que en Estados Unidos, pero en Francia y Alemania estas cifras son menores: sólo la mitad realiza estudios superiores.

Los países nórdicos han alcanzado tal expansión porque han entendido que la inversión pública masiva en educación superior conlleva altos dividendos para los individuos que estudian y para la sociedad en general. Estados Unidos, Australia, Japón y Corea han acertado al mejorar el acceso a la educación superior haciendo pagar a los estudiantes parte de los costes de sus estudios. Por el contrario, la mayoría de los países europeos están conteniendo sus universidades debido a causas económicas: no sólo es que el Estado no invierta lo suficiente, sino que tampoco permite que las universidades cobren. Se suele argumentar que hacer pagar por los estudios universitarios va en contra de la equidad, pero precisamente muchos de los países que esgrimen esta razón cobran por la educación primaria, donde la igualdad es más importante.  

Las universidades europeas no mejorarán a menos que los gobiernos triunfen en crear y mantener un sistema de diversidad, sostenible y de gran calidad con la libertad de responder a la demanda y ser responsable de sus resultados. Europa debería asegurar que el crecimiento y el desarrollo de la educación terciaria llevan a mejorar el acceso y aumentar la calidad. Además de todo esto, las universidades europeas tendrán que evolucionar de modo que su capacidad de liderazgo y gestión encaje con las necesarias en las empresas modernas. Deberían introducirse unas correctas estrategias financieras y de gestión de recursos humanos para asegurar la sostenibilidad financiera en el largo plazo y alcanzar los requerimientos de responsabilidad. El sistema universitario debería estar gobernado no sólo por la comunidad académica, sino también por una mayor variedad de grupos de interés.

 

Ha mencionado la importancia de la inversión en el sistema educativo ¿Qué porcentaje del PIB se invierte en Europa en educación?

De media, la Unión Europea gasta un 5,6 % de su PIB en educación, comparado con el 7,2% de Estados Unidos. Sin embargo, los datos muestran que mientras la inversión en educación es un prerrequisito necesario para el buen funcionamiento, no es suficiente. Por ejemplo, el gasto por estudiante hasta la edad de 15 sólo explica una tercera parte de la variación en los resultados entre países del estudio PISA.

 

La Unión Europea adquirió mediante la Agenda de Lisboa compromisos en el área de la competitividad y la economía del conocimiento. ¿Cree que los países miembros lograrán alcanzar los objetivos marcados?

No hay duda de que en muchos países se están realizando progresos en esa dirección, pero no debemos olvidar que vivimos en un mundo donde los objetivos varían, no son estáticos. Además, no creo que Europa deba medirse a sí misma en términos de objetivos establecidos hace años, sino por la calidad educativa de hoy.

 

Convénzame de que la educación es el factor clave para que un país resulte competitivo y pueda hacer frente a la competencia global.

Así lo demuestran los estudios de la OCDE: las inversiones en educación producen dividendos más altos que los tipos de interés reales y, en ocasiones, mucho más significativos. Y quizá aún más importante que eso, los países que proporcionan a sus ciudadanos un año más de educación pueden aumentar su productividad entre el 3 y el 6% a lo largo del tiempo. Entretanto, las gentes que no poseen las básicas cualificaciones están expuestas a un mayor riesgo de desempleo y pobreza.

 

¿Qué necesita la educación europea para convertirse en una “industria del conocimiento?

Tradicionalmente los sistemas educativos se han dirigido a través de un sistema de control, donde cada nuevo gobierno plantea una nueva y “brillante” propuesta de reforma. Sin embargo, se requieren 10 ó 15 años para implementarlas y, en la práctica, las reformas resultan inconclusas e incoherentes, porque se requiere mucho tiempo para llevarlas a la práctica y que tengan una repercusión en las escuelas. Al final del proceso, estudiantes, profesores y centros educativos están confrontados con directrices mezcladas que nadie entiende ni se siente responsable de ellas. Es obvio que las prescripciones centrales sobre lo que los profesores deberían hacer, que aún dominan en las escuelas europeas, no mejoran las prácticas de los profesores.

Por todo ello el sistema educativo moderno necesita poner el énfasis en la creación de “conocimiento rico”, donde los profesores y directores de los centros actúan como socios y tienen la autoridad de actuar, la información necesaria para ello y el acceso a sistemas de soporte efectivos para ayudarles en el cambio. No hay duda de que en Europa la educación es una industria del conocimiento, en el sentido de que está asociada con la transmisión de conocimiento, pero se encuentra muy lejos de convertirse en una sociedad del conocimiento en el sentido de que sus prácticas se transforman por el conocimiento sobre la eficacia de sus propias prácticas.

En muchos otros campos, la gente comienza su carrera profesional esperando que su trabajo se transforme por la investigación, pero ¿qué ocurre con la educación? ¿Qué saben realmente los padres sobre lo que estudian sus hijos y cómo lo aprenden? ¿Cómo se beneficia un profesor de la experiencia del profesor de la clase de al lado? ¿Y cómo aprenden las escuelas unas de las otras? De hecho, ¿cuánto más podría avanzar nuestro sistema educativo si pudiéramos juntar y usar el potencial del profesorado, no sólo para la transmisión de instrucciones en el aula, sino para crear una verdadera profesión educativa basada en el conocimiento, tal y como se presupone en otras áreas, como la ciencia y la medicina?

 

La distancia  entre la educación y la sociedad ¿se está reduciendo o ampliando?

Para responderle llevaré la idea que acabo de mencionar un poco más lejos: piense en un cirujano y un profesor a mediados de los años sesenta. Ambos podían realizar sus trabajos con éxito con unas herramientas limitadas y el conocimiento que habían adquirido durante sus estudios universitarios. Pero si pone a esas personas en 2006, se comprueba la diferencia. El cirujano se encuentra en una profesión que se transforma continuamente con la I+D, su ambiente de trabajo es muy sofisticado en lo que a tecnología se refiere, intercambia ideas y experiencias con otros miembros de su comunidad profesional y realiza su trabajo en equipo. ¿Y el profesor? Muchísimo menos ha cambiado en su área y, a menudo, le toca resolver de manera aislada, sin apoyo de nadie, problemas complicados en el aula.

 

Existen desigualdades en el acceso a la educación en Europa. ¿Cómo hacer que los países cambien?

Los estudios son muy evidentes en este respecto: los que no obtienen aptitudes adecuadas son apartados gradualmente del mercado de trabajo y, en consecuencia, del éxito social. Los gobiernos necesitan entender que los costes que suponen intervenir en este problema se encuentran muy por debajo que los costes que conllevan el no hacer nada: cuando las sociedades carecen de las aptitudes necesarias para trabajar en los puestos del futuro y han de pagar transferencias sociales a los desempleados.

La Unión Europea está trabajando en una política de inmigración común para inmigrantes intra y extra comunitarios. ¿Sería posible ir más allá y crear un sistema educativo común para integrar a los inmigrantes?

Demasiado a menudo, la diversidad originada por estudiantes inmigrantes se ve como un problema para las escuelas en vez de una oportunidad para los centros y para la sociedad. La asunción popular es que, a más inmigración, peores resultados escolares para todos, tanto los inmigrantes como los nativos. Los resultados del estudio PISA no arrojan ninguna evidencia en este respecto, si acaso al contrario.

Dado el papel fundamental de la educación en el éxito profesional, la educación es clave para la integración de los inmigrantes en el mercado de trabajo. También se ayuda a eliminar barreras idiomáticas y facilitar la transmisión de valores y normas clave para la cohesión social.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entrevista con Andreas Schleicher (PDF)

andreas shcleicher

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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