TENDENCIAS EN LA EMPRESA
Los becarios salen a la calle en Francia
Por primera vez en Francia un grupo de estudiantes en prácticas organizó a finales de 2005 una huelga general para denunciar la existencia de un verdadero asalariado informal, generalizado en todo el país y mal pagado. Convocada por Génération-Précaire, un colectivo independiente creado hace apenas unos meses, esta huelga supone una primicia porque hasta entonces los becarios nunca se habían atrevido a sacar a la luz las condiciones abusivas en las que se desarrollan sus periodos de prácticas. La protesta ha sido la antesala de las manifestaciones posteriores que se han producido sobre el Contrato Primer Empleo.
En muchas empresas los becarios ocupan un auténtico puesto de trabajo a tiempo completo pero remunerado a la altura del 30% del salario mínimo interprofesional francés, es decir 365 euros. Durante las prácticas, que en muchos casos puede durar más de un año, los becarios no son considerados como trabajadores, sino como estudiantes, por lo que no benefician de ninguna protección social, no cotizan para la jubilación, ni tienen derecho a indemnizaciones de desempleo.
“Un becario resulta no sólo mucho más barato que un empleado sino que también más barato que un esclavo al que hay que alojar, alimentar y vestir” – se indigna en las páginas de Le Monde Catherine Lubochinsky, profesora de economía en la universidad Paris II Assas.
La ley francesa fomenta este tipo de abusos puesto que la única legislación que existe en materia de prácticas estudiantiles es un decreto de 1986 que exonera del pago de cargas sociales a aquellas empresas que empleen becarios y les paguen menos del 30% del salario mínimo. Ni decir tiene que la mayoría de las empresas francesas han encontrado en este decreto una mina de oro para encontrar mano de obra barata y maleable. “Muchas empresas funcionan sólo con dos asalariados y diez o veinte becarios permanentemente” – señala Lebochinsky.
Génération-Précaire, cuyo principal objetivo es la reforma del sistema actual de prácticas estudiantiles, nació el pasado mes de septiembre cuando una chica de 32 años, que se hace llamar Cathy para preservar su verdadera identidad, decidió lanzar un foro por Internet sobre la precariedad laboral de los becarios franceses. Licenciada en Filosofía y Bellas Artes Cathy ha realizado ocho períodos de prácticas no remunerados sin que ninguno de ellos desembocara en un auténtico contrato de trabajo. En pocas horas, el foro Internet se llenó de testimonios de becarios de todo el país. Son en su mayoría abogados, periodistas, licenciados en marketing, empresariales o comunicación y tienen en común el estar en paro tras haber realizado largos períodos de prácticas.
“Nos encontramos en una especie de espiral adolescente. Me gustaría instalarme por mi cuenta, construir una vida de adulta, pero es imposible” – indica Cathy, quien cada vez que llama a sus antiguos responsables de prácticas para ver si hay algún puesto para ella la repuesta es la misma: “No, no podemos pagarte. Pero nos gustaría que volvieras con nosotros porque trabajaste muy bien”. La propuesta es gratis, se entiende.
Génération-Précaire tiene el mérito de haber sacado a la luz una situación hasta ahora poco conocida. En efecto, hay muy pocas estadísticas sobre el empleo de los becarios, ya que se trata de un tema que hasta ahora no preocupaba a las empresas ni a las instituciones.
Según el Consejo Económico y Social francés habría en Francia cada año un total de 800.000 becarios, de los cuales tan sólo un 10% consiguen un empleo en la empresa en la que han efectuado su periodo de prácticas obligatorio. Por su parte la Asociación para el empleo de ejecutivos (APEC) indica que el 90% de los licenciados universitarios han realizado al menos unas prácticas durante sus estudios.
Otro de las consecuencias perversas de este sistema es que muchos licenciados universitarios se ven obligados a matricularse en la facultad en otras carreras sólo para conseguir un convenio de prácticas, es decir, un papel que les permitirá ejercer de nuevo como becarios. El número de falsas inscripciones en las universidades francesas ha crecido como la pólvora en los últimos años. Jean-Marie Chevalier, profesor de economía en la universidad París-Dauphine calcula que debe haber entre “50.000 y 60.000 parados matriculados en la universidad”. “Por primera vez en mi vida he visto alumnos suspender a propósito los exámenes sólo para repetir curso y obtener un convenio de prácticas”.
En principio tanto el Gobierno francés, como la patronal y los sindicatos han manifestado su apoyo a los becarios y se han comprometido a buscar soluciones para regular el sistema de prácticas estudiantiles. Sin embargo, Gérard Larcher, ministro francés de trabajo, que el pasado mes de noviembre recibió una delegación de Génération-Précaire, no cree necesario que se cree una ley específica. Según él, una ‘declaración de buena conducta’ sin carácter represivo es suficiente para terminar con estas actividades abusivas. Por su parte, la patronal, encabezada por Laurent Parisot, presidenta del Medef (Movimiento de empresas de Francia) recuerda el carácter pedagógico de las prácticas y se manifestado a favor de dicha medida.
Sin embargo, Génération-Précaire rechaza una solución de este tipo, ya que si no tiene un carácter represivo no cambiará las situación y aumentará la desigualdad entre las empresas que la apliquen y las que no. “Nuestra demanda está en el interés de todos: un parado no va a encontrar un empleo si hay jóvenes dispuestos a trabajar gratis”.
Entrevista
Fanny, una joven licenciada de 23 años, es representante de Génération-Précaire.
Parece ser que la situación que viven los jóvenes franceses en prácticas no es un caso aislado en el mundo. ¿Génération-Précaire tiene contactos con otros movimientos similares en Europa?
Estamos en contacto con un movimiento alemán que se llama Fairwork-verein creado en 2004. Nuestras reivindicaciones son muy similares pero ellos están apoyados por la DGB, el gran sindicato alemán y nosotros preferimos ser independientes. Ahora estamos intentando ampliar el movimiento a Europa, sabemos que en otros países europeos hay becarios que viven en las mismas condiciones que en Francia. También hay estudiantes españoles que se han puesto en contacto con nosotros para decirnos que la situación en España es muy parecida. Sabemos que en el País Vasco se ha creado un colectivo de becarios investigadores llamado Euskobekadunak.
¿Génération precaire está en contra de las prácticas de estudios porque las consideran una explotación?
No estamos contra las prácticas en empresas. Creemos que son necesarias durante la carrera, pero lo que denunciamos es que desde hace años a muchos jóvenes licenciados no les queda más remedio que seguir haciendo prácticas porque no encuentran trabajo relacionado con sus estudios. Lo único que las empresas les proponen son prácticas.
¿Cuáles con las consecuencias de este sistema?
Una de ellas es el empleo camuflado. Hay sectores más afectados por este tipo de trabajo encubierto como pueden ser la comunicación, el periodismo, producción cinematográfica y audiovisual pero desde hace unos años, incluso sectores que funcionan bien, como las finanzas, empiezan a entrar en el mismo juego. Además, esta situación aumenta la desigualdad según la situación económica de cada uno. Hay jóvenes que se encuentran con una licenciatura en el bolsillo, y que al no poder contar con la ayuda económica de sus padres, nos les queda más remedio que desempeñar trabajos precarios, mal pagados y poco cualificados. Lo que resulta paradójico es que muchas empresas no consideran las prácticas como una auténtica experiencia profesional.
¿Generación precaria es partidaria de limitar la duración de las prácticas?
Sí, aunque todavía no hemos establecido claramente un límite, creo que entre seis y nueve meses estaría bien. Más largo es un puesto de trabajo. Lo que sí queremos es que las prácticas sean remuneradas progresivamente en función de la duración. Por ejemplo, un becario empieza ha hacer una práctica pagada 30% del salario mínimo el primer mes y a medida que pasa el tiempo su remuneración va aumentando de tal manera que en las prácticas largas la diferencia entre la indemnización del becario y el salario mínimo interprofesional sea muy reducida.
El pasado mes de noviembre una delegación de Génération-Précaire se reunió con en ministro francés de Trabajo, Gérard Larcher ¿en qué punto están las negociaciones?
Gérard Larcher y la patronal son partidarios de la creación de una ‘declaración de buena conducta’ sin carácter represivo. Nosotros estamos en contra porque si la medida no es coercitiva las cosas no van a cambiar. Durante el mes de diciembre hay reuniones previstas en el Ministerio de Educación, así como en el Ministerio de Empleo, Trabajo e Inserción profesional de los Jóvenes. Nuestro objetivo final es mejorar la situación de empleo porque todas estas prácticas lo que hacen es bloquear el mercado de trabajo. Hoy en día en 2005 hemos llegado a una situación totalmente disparatada en que una parte de la población se ve obligada a pagar una matrícula en la universidad solo para poder acceder a un trabajo mal remunerado y sin derechos.
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