Que los ciudadanos soportamos con nuestros impuestos los costes de las políticas públicas es de todos sabido (o debería serlo). Lo que no se conoce tan a menudo es cómo gastan los políticos nuestro dinero.
Muy de vez en cuando se filtran noticias sobre lo que podría entenderse como “uso inadecuado” de los caudales públicos. Inadecuado no porque se haya hecho un uso fraudulento de los mismos (las autoridades pertinentes han dado su visto bueno), sino porque de cara a los ciudadanos hay algunos gastos que resultan excesivos, y más en los tiempos que corren. Hace poco nos enterábamos de que Juan Alberto Belloch, alcalde de Zaragoza, había gastado 180.000 euros en una mesa de reuniones y casi 100.000 euros en las sillas que la acompañaban. El presidente de la Junta de Galicia, Emilio Pérez Touriño, reformó a finales de 2008 su despacho y el mobiliario con el que lo decoró tuvo un coste cercano a los 200.000 euros. Por su parte, los empleados del Parlamento Europeo están luchando en Bruselas para que les autoricen a remodelar su gimnasio y les permitan construir una piscina-spa en su propia sede. Si al final se aprueba ese proyecto, con un coste de 8 millones de euros, con toda seguridad las elecciones europeas que se celebrarán en junio de 2009 quedarán relegadas en el ámbito informativo, eclipsadas por el dispendio en este tipo de infraestructura.
Estos ejemplos más o menos sangrantes deberían dar que pensar. Un objetivo común que ha de tener toda la sociedad civil es la lucha por una mayor transparencia de las cuentas públicas. ¿Los políticos emplearían de igual modo el dinero público si supieran que esos gastos van a hacerse públicos y van a estar bajo el escrutinio de sus votantes?
carlos S comenta:
Se deberia exigir por ley que se tuviera acceso por internet, en un formato estandar a absolutamente todos los gastos de organismos publicos como ayuntamientos, para poder comparar muy facilemte cosas tan sencillas como el coste de poner una farola en Valencia y el Sevilla, por ejemplo.
4 de Marzo de 2009
Ana Yerro comenta:
Exactamente, Carlos. En eso consiste la transparencia, en que los organismos públicos faciliten el acceso a la información sobre sus gastos lo máximo posible. Con la que está cayendo, parece mentira que la sociedad no esté aún más sensibilizada con estos temas. En Estados Unidos nos llevan la delantera en lo que a acceso a información de gasto público se refiere.
16 de Marzo de 2009
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