¿Qué le ocurre al emprendimiento en Navarra?

¿Qué le ocurre al emprendimiento en Navarra?

Diario de Navarra, 25 de abril de 2018
Miguel Ángel Oneca, miembro de Institución Futuro

A día de hoy, existen pocas CCAA españolas, por no decir ninguna, que no estén interesadas en que el emprendimiento florezca en sus territorios, como uno de los elementos tractores de la economía. Navarra no es una excepción; no en vano uno de los objetivos generales de la Estrategia de Especialización Inteligente del Gobierno de Navarra es una “mayor prosperidad, basada en el desarrollo del tejido empresarial e industrial, integrando y potenciando el talento de las personas, y promoviendo la innovación y el emprendimiento con el fin de lograr que Navarra mantenga una alta competitividad”. Este objetivo se ha visto reformado con la aprobación del II Plan de Emprendimiento en Navarra.

Pero a menudo se olvida que para que un emprendedor -que puede ser joven o no tan joven- tenga éxito, necesita un ecosistema emprendedor, es decir, un contexto económico y social que favorezca su actividad. Conseguir tener un entorno que beneficie a este tipo de actividad es complejo debido a la cantidad de factores que entran en juego. Además, exige que todos los agentes implicados en el tema estén coordinados y remando en la misma dirección. En este sentido, la experiencia nos dice que los intentos aislados por parte de las Administraciones no suelen llegar a buen puerto.

Teniendo esto en mente, merece la pena repasar las últimas cifras sobre emprendimiento en Navarra publicadas en el informe GEM 2016, el último disponible. El dato más representativo, con el que siempre se mide este asunto es el índice TEA (porcentaje de la población de 18 a 64 años involucrada en actividades emprendedoras en fase inicial), que en el caso navarro se encuentra por debajo de la media nacional (3,8% frente a un 5,2%), uno de los peores datos de los últimos diez años. Estamos por debajo de muchas CCAA y de muchos países, como por ejemplo Italia o Grecia, sin hablar de Países Bajos o Irlanda, que casi triplican nuestra tasa de emprendimiento. En este sentido, es comprensible que la crisis económica frenara muchos proyectos pero no se entiende que la cifra no remonte.

Tan importante como montar nuevos negocios es que estos sobrevivan en el tiempo, algo en lo que, a priori, Navarra podría sacar pecho: su tasa de iniciativas consolidadas es de 6,4 frente al 6,2 nacional. La parte negativa residen en que ese 6,4 es el peor dato de la última década.

Otro aspecto crucial es no solo si se emprende mucho o poco, sino el tipo de emprendimiento. Así, los últimos datos indican que el 70% de las iniciativas emprendedoras y casi el 90% de las consolidadas no tienen ningún componente innovador. En la medida en que los nuevos negocios sean innovadores y sofisticados tecnológicamente, poseerán mayor potencial de crecimiento pero, a día de hoy, no parece que Navarra vaya por esa línea. Otros datos preocupantes son que Navarra se halle entre las regiones españolas con una menor presencia de inversores en negocios ajenos, tan solo por delante de Baleares, o que casi la mitad de la población navarra considere que el miedo al fracaso es el principal obstáculo para no emprender.

Pero no todo son malas noticias. Sabemos, por ejemplo, que Navarra cuenta, según los datos de Funcas, con la mejor aceleradora empresarial agroalimentaria –Orizont, de Sodena- y con una de las mejores a nivel general –Impulso emprendedor, de CEIN. Y, además, conocemos como ya se ha mencionado, el interés del Gobierno de Navarra por el asunto. Así las cosas, está por ver cómo podemos mejorar. El emprendimiento con talento y con base tecnológica, con gran potencial de crecimiento y de contratación de personal no es una opción, sino una necesidad. Estoy convencido de que en Navarra tenemos la capacidad de que éste florezca: con solvencia y con criterio, en colaboración entre los diferentes agentes implicados, y sin miedo al fracaso. ¿Por qué no podemos plantearnos alcanzar, como mínimo, el nivel de emprendimiento español? Entre todos, coordinados, con un sistema educativo que fomente las capacidades emprendedoras, y con unas condiciones marco que lo favorezcan, es más que factible.

Become a member